martes, 19 de abril de 2011

La ruta de los volcanes...

Crónica de un recorrido desde la capital provincial hasta las alturas de la Cordillera. Una fascinante travesía entre pueblos encantadores, salares inmensos, desiertos y montañas de más de 6 mil metros de altura. Naturaleza deslumbrante en un escenario poco explorado.


Un hombre baja de su camioneta, apila piedras en la tierra, mira al cielo y mantiene los brazos abiertos durante un largo rato. Por alguna extraña razón, o simplemente por su sonrisa, el rito se nos antoja un amplio abrazo a la naturaleza. Será porque, como él, atesoramos cada uno de los paisajes atravesados durante los 516 kilómetros recorridos hasta llegar aquí, al noroeste de la provincia de Catamarca , donde están Los seismiles, las míticas montañas que superan los 6.000 metros de altura.
Por encima de la cabeza del desconocido, un cartel indica que estamos en el Paso San Francisco , que delimita la frontera con Chile: es el fin de la Ruta de los Volcanes .
Este espléndido recorrido, que se abre paso entre inmensos salares, lagunas, aguas termales y pueblos encantadores, despliega 19 volcanes que fueron venerados por las culturas andinas, antiguas habitantes de la zona.
Habían denominado a estas elevaciones como “Apus”, morada de espíritus protectores a quienes ofrecían sacrificios y ofrendas. Hoy son los andinistas, provenientes de todo el mundo, quienes le rinden culto a este “santuario de altura”.
También los menos avezados pero aventureros pueden llegar hasta estas figuras majestuosas. Sólo hace falta un vehículo 4x4, un guía local, ya que es fácil perderse, y capacidad de sorpresa para apreciar escenarios vírgenes, unos de los pocos del planeta.
La espectacular travesía comenzó mucho antes, en San Fernando del Valle de Catamarca , cuando los mareos y dolores de cabeza, producto del “mal de altura”, eran apenas una advertencia. Y cuando La Ruta de los Volcanes era sólo una serie de puntos negros dibujados en un mapa, que nuestra mirada había transitado con anhelo tantas veces.




Rumbo al oeste
Poco después del desayuno, tomamos la Ruta Nacional 60, que se inicia al oeste de la capital catamarqueña y culmina en el Paso San Francisco. El calor húmedo va quedando atrás pero aún persisten los rastros de verde entre los cerros multicolores que señalan parte de lo que fue el antiguo Camino del Inca, que conducía a la localidad chilena de Copiapó.
Antes de llegar a Tinogasta vale la pena hacer un alto en los pueblos agrícolas Copacabana y La Puntilla , que conforman una “pequeña Italia”: las residencias de estilo neoclásico, con amplios jardines y galería central, se suceden a lo largo del camino.
La mayoría –como era tradición a principios del siglo pasado– tienen anexados oratorios familiares que resguardan imágenes religiosas antiquísimas.
En ambos pueblos se encuentran tejedoras artesanales que elaboran en sus telares hermosas colchas bordadas con flores de colores vivaces, el souvenir típico de la región.
Al fin, en el vasto valle de Abaucán , a la vera del río homónimo, aparece Tinogasta, una de las localidades fundamentales del oeste de Catamarca, rodeada de olivares, viñedos, alfalfares y árboles frutales. Aquí comienza la llamada “Ruta del Adobe”, un circuito que recorre una serie de edificios de varios siglos de antigüedad, construidos con madera y adobe.
Algunas iglesias de ese conjunto albergan imaginería religiosa de Chuquisaca (Bolivia) y pinturas de Cusco (Perú), verdaderas perlas. Son 55 kilómetors que transitan por los pueblos El Puesto , La Falda y Anillaco –fue el centro económico y religioso más importante de la región– y culminan en el pueblo de Fiambalá .
Antes de partir hacia la localidad famosa por sus aguas termales, visitamos la Finca de los Pereyra, un clásico de la zona, donde nos espera un suculento almuerzo: empanadas de carne, locro y buen vino, ideal para mitigar el incipiente frío que ya se hace sentir en las alturas de Catamarca.
La sobremesa nos encuentra sentados debajo de los olivos a algunos, y a otros, muy alegres, ensayando pasos de folclore al aire libre.


Patrimonio arqueológico
En Fiambalá puede verse gran parte del patrimonio arqueológico de la provincia. Lo demuestra la visita al Museo del Hombre, donde se exhiben piezas de las culturas originarias de los valles, como los pituiles, batungastas y mahupacas y los cuerpos momificados de un hombre y una mujer, con su ajuar funerario, de más de 500 años de antigüedad, que fueron hallados en los alrededores de Loro Huasi , un pueblo cercano.
En esta ciudad, también los viñedos son marca registrada. Ocupan grandes extensiones de tierra y le otorgan un color especial al paisaje, además de dar a luz exquisitos “vinos de altura” (a 1.505 metros sobre el nivel del mar).
El relajante paseo entre los cultivos, iluminados por los últimos rayos de sol, culmina en la Finca de Don Diego para degustar sus exclusivos vinos de uva cereza.
Continuamos camino hasta una fantástica quebrada entre las serranías, donde se encuentran las renombradas Termas de Fiambalá. Las aguas emergen a 1.750 metros sobre el nivel del mar y se concentran en 14 piletas de piedra cordillerana con temperaturas que varían entre los 28 y 51 grados centígrados. Justo lo que necesitábamos tras recorrer los primeros 322 kilómetros en busca de Los seismiles.


Los colores del desierto
Partimos de Fiambalá antes de la salida del sol. La ruta 60 gira abruptamente al oeste y se coloca de cara a la Cordillera. En el valle de Chaschuil se hace evidente la increíble gama de colores y texturas de los desiertos de altura: las llamadas “pampas de coirones” pintan un horizonte amarillo intenso, enmarcado por las sierras rojizas y el cielo azul.
Se habla mucho de las fabulosas noches estrelladas de Catamarca –quien haya viajado alguna vez a la provincia puede dar cuenta de ello– pero poco se dice de sus cielos diurnos, límpidos, azules y brillantes como pocos.
Tras dejar atrás al poblado de Chaschuil , la carretera vuelve a colocarse paralela a la Cordillera. Antes de ingresar al dominio de los volcanes, el paisaje vuelve a sorprendernos con médanos gigantes, de arena blanquísima.
¿Cómo conformarse con verlos desde la camioneta? A pesar de que no llevamos tablas de sandboard, la sensación de echarse a rodar por la arena es impagable. Y la imagen de esas montañas radiantes recortadas contra el cielo es arrolladora.
Durante el viaje, el guía nos cuenta que después del Cordón del Himalaya, la cordillera catamarqueña es la segunda área más importante en altura del mundo. Lo confirmamos cuando pasando la Cuesta Brava asoma el volcán Pissis , que se halla justo en la frontera con la provincia de La Rioja.
Sus imponentes cinco cumbres, anheladas por muchos andinistas, alcanzan una altura aproximada de 6.682 metros.


Así que no sólo es el volcán inactivo más alto del mundo sino que se disputa el segundo lugar en la lista de montañas más altas de América (el primero es el Aconcagua) con el cercano Ojos del Salado.
Hasta el momento, los especialistas no se han puesto de acuerdo sobre la altura definitiva de cada uno, ya que la diferencia es de unos pocos metros.
Este último, cuya altura se calcula en 6.864 metros, es el volcán activo más alto del planeta, en cuyas paredes las nieves y los glaciares son perpetuos.
En su interior se advierten fumarolas, que dan cuenta de la actividad volcánica. A pesar de ello, es uno de los mayores desafíos para los escaladores.
Avanzando hacia el corazón de la Cordillera algunos integrantes del grupo manifiestan fuertes mareos y dolores de cabeza, que atribuyen a las sendas degustaciones de vino del día anterior. Pero no es resaca, sino “soroche” (mal de altura), que se mitiga en pocos minutos tras mascar hojas de coca.

El reino de los colosos
Pronto asoman varios de los más importantes “seismiles”, como el cerro de los Patos y el Tres Cruces. También el Walter Penck, ubicado al sur del final del sistema del Ojos del Salado, hasta hace poco una de las cumbres menos visitadas ya que está rodeado de varios volcanes, lo que hace difícil su acceso.
Entre ellos, el que mejor se ve desde la ruta es el Incahuasi, uno de los favoritos de los montañistas, donde se encontró una estatuilla de un ajuar funerario indígena.
Entre estos colosos, se abren lagunas solitarias e infinitos salares, que conforman uno de los paisajes más prístinos y sorprendentes del noroeste argentino.
Los guanacos y llamas nos observan atentamente cuando el vehículo 4x4 se acerca hasta los dominios de las Salinas de la Laguna Verde.
Con su forma de volcán invertido, aparece como un mar esmeralda en medio del desierto, habitado por flamencos rosados. Ya la habíamos visto como una panorámica desde la base del volcán Pissis, donde está el balcón de la Laguna Verde (a 4.200 metros de altura), al que se llega desafiando al viento: desde allí, hacia abajo, puede verse el verde y azul de las lagunas andinas, rodeadas de cerros negros y salares.
Cerca del Paso San Francisco están las aguas azul zafiro de la laguna del volcán Peinado y hacia el norte, el espectacular Salar del Hombre Muerto.
De regreso en la ruta 60, al girar hacia el oeste se ve el majestuoso cerro San Francisco, el más visitado de Los seismiles, ya que se encuentra muy cerca de la carretera y del paso homónimo, que une el territorio argentino con el chileno.
Es el punto final de un fascinante recorrido de casi 200 kilómetros de desiertos, en los que la presencia humana se advierte sólo por las “apachecas” –piedras apiladas– que aparecen de tanto en tanto, una ofrenda de los viajeros a la Pachamama en agradecimiento por haber dejado atrás un sitio para emprender una nueva travesía.
Por María Zacco, diario Clarín, abril de 2011.

lunes, 11 de abril de 2011

Bilbao, la ciudad que brilla...

La radical transformación urbanística de la gran aldea vasca en las últimas dos décadas dio mucho que hablar, pero el proceso continúa y vale la pena ir a comprobarlo...


BILBAO.- No hay que caminar mucho desde la flamante torre Iberdrola, diseñada por César Pelli, para llegar al Museo Guggenheim, del arquitecto canadiense Frank Gehry, y luego cruzar por el puente del valenciano Santiago Calatrava. Desde allí se puede tomar el metro, en las estaciones proyectadas por el británico Norman Foster (los fosteritos, las llaman los bilbaínos), para visitar una de las últimas obras del francés Philippe Starck, el centro cívico La Alhóndiga.
Dar vueltas por Bilbao es internarse en un catálogo 3D de la más prestigiosa arquitectura contemporánea. La concentración de edificios interesantes es suficientemente alta como para justificar la peregrinación hasta allí de cualquier aficionado a la arquitectura. Pero a la vez es apenas la cara más visible de todo un fenómeno: la transformación de Bilbao.
De pasado hiperindustrial, dominada por astilleros, minas de hierro y chimeneas, la mayor ciudad del País Vasco (Euskadi) vivió en las últimas dos décadas un radical replanteo. Capital de Vizcaya, una de las tres provincias vascas, y su ciudad más poblada, con más de un millón de habitantes considerando el área metropolitana, ha sido durante siglos el motor productivo y económico de la región; la contraparte con hollín de la playera y afrancesada San Sebastián (Donostia), en Guipúzcoa. Dicho de otro modo, mientras que a San Sebastián le decían La Perla del Cantábrico, a Bilbao la llamaban... El Agujero (Botxo, en euskera), y no sólo por su ubicación entre montañas.
Pero el reciente proceso de desindustrialización y reordenamiento urbano fue un éxito, con el doble beneficio de mejorar la calidad de vida para sus habitantes y de generar una excelente publicidad hacia el resto del mundo. Tanto que gracias al denominado efecto Bilbao la capital de Vizcaya recibió el año último el primer Lee Kuan Yew World City Prize, nuevo premio bienal al que algunos llaman el Nobel de las Ciudades (lo otorga el gobierno de Singapur en colaboración con la Academia Sueca) y que se plantea distinguir iniciativas de planeamiento urbano.
Bilbao es un caso, pero no un caso cerrado. Al recorrerla se percibe el cambio, ese movimiento que los orgullosos bilbaínos se ocupan de destacar constantemente.
El emblema de la revolución es, claro, el Museo Guggenheim, inaugurado en 1997, la foto inevitable que representa a una ciudad que estaba allí 700 años antes. Dicen que Bilbao buscaba un gran proyecto para mostrarle al mundo y que la Fundación Solomon Guggenheim pretendía abrir un nuevo museo y una especie de sistema de franquicias. Ambas partes se encontraron en el momento justo.
Como locación se eligió un sitio junto a la ría donde hasta entonces no había más que contenedores apilados, algo difícil de imaginar hoy. El resultado es un museo en el que la mayor obra es el edificio en sí, un conjunto de vidrio y planchas de titanio, con la solidez propia de ese material, pero con el carácter casi orgánico que le confieren las asimétricas ondas, las leves diferencias de tono y los reflejos de la luz que siempre cambian, todo en equilibrio junto a la ría del Nervión y al Puente de la Salve.




El interior no es menos impresionante, con tres altos niveles que podrían haber sido cinco. No hay dos puntos desde donde las vistas sean iguales. Nada contra los artistas que allí exponen, pero la verdad es que la visita al Guggenheim vale la pena incluso si no se contempla una sola pintura, escultura o instalación. Y eso que las laberínticas estructuras de hierro del norteamericano Richard Serra son hasta perturbadoras y que la araña gigante de Louise Bourgeois (en estos días, otro ejemplar de la serie arácnida está en la Fundación Proa, de La Boca) tiene un poder casi hipnótico; igual que el perro terrier de Jeff Koons, de unos doce metros de alto y cubierto de flores.
De Calatrava es el aeropuerto de Bilbao y también un puente similar al porteño de la Mujer, en Puerto Madero. De César Pelli se inauguró no hace mucho la torre de oficinas más alta de la ciudad, en la zona de Abandoibarra.
Pero una de las obras más interesantes en la colección bilbaína es la última criatura de Philippe Starck, la extraordinaria Alhóndiga, antiguo mercado de vinos que tiene algo que ver con la pieza de Gehry: fue la primera locación propuesta (y descartada) para el Guggenheim Bilbao.
Este edificio de 1909 fue reabierto el año último como complejo cultural, mediateca, con gimnasio y una elevada pileta pública con fondo transparente que permite ver a los nadadores desde el nivel inferior. Pero, sobre todo, como una gran plaza cubierta y de libre circulación, en la que cada columna (diseñada por el escenógrafo italiano Lorenzo Baraldi) representa un linaje artístico, distinto, desde el renacentismo hasta el pop, todo dominado por una gigantesca proyección en video del sol.
Con semejante recorrido se podría pensar que Bilbao nació ayer. Pero no, ahí está su clásica Gran Vía, la avenida comercial que conduce al casco antiguo, no sin antes pasar por mil tiendas, Corte Inglés y Zara, incluidas.
El centro viejo no es el más sorprendente de Europa, pero tiene sus pequeñas calles y tiendas todavía no invadidas por el turismo. En todo caso, de la vieja Bilbao más vale no perderse el Puente Vizcaya, inaugurado en 1893 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2006, como "una de las más destacadas obras de arquitectura del hierro de la Revolución industrial". Se trata más precisamente de un puente transbordador, en el que personas y autos cruzan la ría mediante una barquilla sostenida por cables, de Portugalete a Getxo. Además, se pueden subir 50 metros en ascensor por una de las torres y cruzar el río caminando por una pasarela superior. El que se anime, porque la altura no es para cualquiera, tendrá como premio la mejor vista posible de la ciudad.
Además están los parques y paseos junto a la ría, que en otro trabajo ejemplar se logró recuperar de aquellos años de contaminación industrial. Esos tiempos en los que, según algunos bilbaínos recuerdan, a nadie se le ocurría tender ropa afuera toda una noche, salvo que deseara encontrarla cubierta de hollín a la mañana siguiente. Desde entonces hasta esta ciudad para el premio Nobel hubo mucho más que la construcción de un museo-obra de arte.


EL ARBOL DE GUERNICA Y LA CAMPANA DE GAZTELUGATXE BILBAO.-

La capital de Vizcaya es el punto de partida lógico para dos peregrinaciones turísticas de carácter muy distinto.
En sólo 45 minutos en auto se llega, por un lado, a Guernica (o Gernika), villa que por siglos ha sido lugar de asamblea para las Juntas Generales de Vizcaya. Y es justamente en los jardines de la Casa de Juntas donde se encuentra el Roble de Guernica, símbolo del pueblo vasco (del que hay un antiguo retoño en el Centro Vasco Laurak Bat, en Buenos Aires), tanto en su más joven versión como en lo que se conserva del árbol anterior.
El pueblo es célebre también por haber sufrido un determinante bombardeo franquista en el comienzo de la Guerra Civil Española, el 26 de abril de 1937, ataque que luego inspiraría el famosísimo Guernica, de Pablo Picasso, hoy en el Museo Reina Sofía de Madrid.
La excursión, como para medio día, merece terminar con un almuerzo también histórico, en Baserri Maitea, recomendable restaurante con el doble atractivo de la mejor cocina tradicional más la posibilidad de ingresar en un auténtico caserío, que no es un conjunto de casas, sino una clásica vivienda familiar vizcaína, con sus ambientes conservados como si los siglos no hubieran pasado.
Otro paseo imperdible desde Bilbao es recorrer la costa vizcaína, que alterna generosas playas con dramáticos acantilados, como el que mira sobre la ermita de San Juan de Gaztelugatxe. La ermita se encuentra en un islote unido a la costa por un puente, al que algunos exageran un poco en llamar el Mont Saint Michel vasco.
El folklore indica subir los casi 300 escalones, tocar tres veces la campana de la ermita y pedir un deseo. Algunos refuerzan la solicitud con una ofrenda, como ropa de bebe en caso de ansiar la maternidad o una boina, para curarse la jaqueca. Es típico, además, que marineros sobrevivientes a alguna tormenta dejen exvotos, por lo que el lugar, con los años, se ha transformado en una especie de museo.
Y cada tanto también algunas parejas se casan en la ermita. Como el vasco José Félix Cano Montoya, que allí perdió su soltería junto a una argentina. "La última vez que estuve en la ermita llegué soltero y me fui casado. Siempre había querido casarme allí, pero no es fácil conseguir el lugar. Así como tampoco es sencillo acceder a la ermita. Dos tíos de mi madre, por ejemplo, no lograron subir tantas escaleras", recuerda Cano, que ahora vive en Buenos Aires y está a cargo del sector Europa de la agencia mayorista argentina Ola.

DE PINTXOS , CON TXAKOLI 


La gastronomía vasca es una de las más prestigiosas de Europa. Bilbao, como gran ciudad, es uno de los mejores lugares para comprobarlo. Y la forma de hacerlo es sumándose a uno de los deportes locales, junto con la pelota y el surf: ir de pintxos.
Los pintxos son porciones mínimas de todo tipo, como para picar. El turista desprevenido dirá ¡como una tapa!, sin equivocarse demasiado. Aunque, seguro, un vasco le respondería, severo, que son cosas totalmente distintas.
Mejor no discutir y disfrutar. Cada bar tiene su pintxo de la casa y la idea es recorrer lugares y probar diferentes preparaciones (entre 2 y 4 euros por pintxo). Las copas pueden variar, pero lo tradicional es acompañar con txakoli, vino típico de Vizcaya, popular sobre todo en su versión blanca y, a veces, con leves burbujas. Durante años producto de escasa calidad, el txakoli vive días de resurgimiento gracias al esfuerzo técnico de sus productores. Igual que Bilbao.



BOINAS GOROSTIAGA, A LA CABEZA DESDE 1857
No todo es arquitectura moderna y titanio en Bilbao. Para nada. También está el casco antiguo y peatonal, con sus calles para perderse durante horas. En una de ellas, llamada Víctor (o Viktor, según el cartel en euskera), está uno de sus negocios más tradicionales: la sombrerería Gorostiaga.
La boina es parte del identikit vasco arquetípico, aunque los bilbaínos jóvenes no necesariamente se paseen por su ciudad luciendo el tradicional sombrero. Y Gorostiaga, fundada nada menos que 1857, es la tienda más antigua del ramo en la ciudad. Aunque vende todo tipo de sombreros, la especialidad del negocio son las txapelas o boinas bien vascas, marca Elósegui, algo más nueva que la tienda: es de 1858. Los precios van desde los 19 euros, por unas boinas que son más bien de souvenir, hasta los 59 euros, por la boina premium lanzada especialmente para conmemorar los primeros 150 años de la casa Gorostiaga, en edición limitada. Entre 30 y 40 euros se puede comprar una muy buena pieza, impermeable y antipolilla. También se hacen productos a medida.
"¡Todo el mundo tiene una, aunque la mantenga guardada, para el frío o para lo que sea!", responde la encargada del local, casi ofendida ante la duda por el nivel de las ventas en el siglo XXI. Y, de paso, enumera algunos consejos prácticos para usuarios prolijos: "Lavar siempre a seco; no colgarla nunca, la boina se guarda plana, apoyada en un estante; usarla siempre con la etiqueta en exactamente la misma posición respecto de la cabeza, para que tome una buena forma".

Qué hacer
Bilbao Walking Tours. Caminatas guiadas por el casco viejo (todo el año, sábados y domingos a las 10) y por la zona de Ensanche-Abandoibarra (todo el año, sábados y domingos a las 12). Duran 90 minutos y cuestan 4,5 euros por persona.
informacion@bilbaoturismo.bilbao.net
Bilboats. Una forma diferente de recorrer la ciudad es navegar por su ría. Los de Bilboats, para 80 personas, tienen varios recorridos por 10 euros, para adultos, y 6 euros para mayores de 65 y menores de 10.
www.bilboats.com
Guggenheim Bilbao. El museo abre de martes a domingo, de 10 a 20, aunque de julio a agosto, por temporada alta, se lo puede visitar también los lunes. Para recorrerlo completo, vale la pena contar con al menos tres horas. El valor de la entrada es variable según las exposiciones en curso, pero ronda los 12 euros e incluye una audioguía.
www.guggenheim-bilbao.es

Por Daniel Flores para La Nación

miércoles, 6 de abril de 2011

Comienza una nueva edición de BAFICI...

Del miércoles 6 al domingo 17 de abril se celebrará la 13 edición del festival de cine BAFICI, que reúne a buena parte de las películas independientes locales e internacionales. Y, para ayudarte a elegir, te contamos las diez recomendadas...



Doce jornadas a pleno cine: esto es lo que propone el BAFICI 2011, encargado de acercarnos cientos de películas y documentales de todo el planeta. El BAFICI nació en 1999, y año a año se consolidó como uno de los festivales de cine más destacados del mundo, con un importante reconocimiento y un lugar de privilegio en la agenda cinematográfica internacional. En especial, como vehículo de promoción para la producción independiente, que aquí muestra los filmes más innovadores, arriesgados y comprometidos.

Para el 2011, los organizadores dispusieron diferentes salas a lo ancho y largo de la ciudad:
BAFICI al Aire Libre: Pasaje Carlos Gardel  (Pasaje Carlos Gardel 3100)
BAFICITO al Aire Libre: Plaza San Martín de Tours (Schiaffino y Posadas)
Hoyts Abasto (Av. Corrientes 3247)
Atlas Santa Fe (Av. Santa Fe 2015)
Arteplex Belgrano (Av. Cabildo 2829)
Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo (Av. Triunvirato 4444)
Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530 Piso 10º - Sala Leopoldo Lugones)
Malba Cine (Av. Figueroa Alcorta 3415)
Alianza Francesa de Buenos Aires (Av. Córdoba 946)
Cine Cosmos (Av. Corrientes 2046)
Fundación Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929).


LAS ENTRADAS
Conseguí las entradas para las distinas películas vía Tu Entrada, o bien en las dos boleterías físicas que dispuso el festival para este año:
Casa de la Cultura - Av. De Mayo 575, PB (lunes a viernes de 10 a 20 horas).
Cine Hoyts Abasto - Av. Corrientes 3247 (lunes a domingos de 10 a 20 horas).
Entrada general a $12. Estudiantes y jubilados, $10.
Por más información sobre el BAFICI 2011, listado de películas completo con lugar de proyección y horario, entrá al sitio oficial www.bafici.gov.ar.

 RECOMENDADOS
La verdad es que hay mucho para ver. Como se dice por ahí, para todos los gustos. Pero eso no quita que cada uno tenga su corazón y apuestas en algunas películas particulares. 

A Letter to Elia (EE.UU.)
Filme estadounidense donde Martin Scorsese le rinde tributo –junto al crítico Kent Jones– al cine de Elia Kazan (ídolo de Martin). La película es más una carta de amor a un viejo maestro que un documental sobre la obra de un cineasta. Porque, como ya lo había dejado en claro en A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies e Il mio viaggio in Italia (primeras dos entregas de lo que podría considerarse ahora una trilogía), para Scorsese hablar de cine es hablar de su propia vida. Este filme se proyectará el jueves 7 a las 22.15; el lunes 11 de abril a las 13.45 y miércoles 13 a las 21 horas, siempre en el cine Hoyts Abasto.

A pas de loup (Francia / Bélgica)
Oliver Riger (el director) cuenta la historia que se sucede cada viernes a la tarde, cuando los padres de Cathy la acomodan en el asiento trasero del auto para llevarla a la casa familiar en el campo. Y una vez que ella tiene el cinturón de seguridad puesto, se olvidan de que existe. O por lo menos eso cree Cathy, según A pas de loup, que adopta el punto de vista de la pequeña tan decididamente como para que casi no veamos las cabezas de los adultos. Y, para demostrarlo, a la vuelta de ese fin de semana, Cathy decide no subirse al auto. Para cuando papá y mamá notan que les faltó ese pequeño detalle, ella ya está en lo profundo del bosque, en un recorrido aventurero en el que resuenan relatos clásicos como Hansel y Gretel o Las habichuelas mágicas. Mirala el sábado 9 a las 15.15; el lunes 11 a las 15.45 y el viernes 15 de abril a las 17.15, en el cine Hoyts Abasto.

Amateur (Argentina)
La difusión del formato Súper 8 hace ya varias décadas multiplicó a los cineastas a través de “géneros”: la película del casamiento, la de los chicos cantando y saltando, la de las vacaciones en la playa. Cine familiar, cine de recuerdos, cine amateur. Para algunos, el Súper 8 fue solamente la posibilidad de obtener fotografías en movimiento. Para otros, la posibilidad de hacer cine. Ése es el caso del entrerriano Jorge Mario (a quien conociéramos en Construcción de una ciudad, la película anterior de Néstor Frenkel), odontólogo de profesión y con diversas pasiones: cineasta, cinéfilo dedicado, conductor de un programa de radio, fundador de un grupo de boy scouts, practicante de tiro, filatelista y mucho más… Hoy, a los 70, y 40 años después de Winchester Martin, su western en Súper 8, Mario quiere filmar su propia remake. No se pierdan esta notable película, que se proyectará los días jueves 7 a las 20.45 y el sábado 8 a las 11.30 horas, en el cine Hoyts Abasto, y el martes 12 a las 16.45 hora en el Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo.

 Novias Madrinas

Behind the Red Motel Door (México / EE.UU.)
Una típica familia americana en un típico viaje a Disneylandia. Una parada imprevista en un motel dudoso al costado de la Ruta 66. Y, detrás de las once puertas rojas, eso que alguien –en ocasión del reciente estreno en Rotterdam– describió inmejorablemente como “crazy shit”: un combo explosivo de delincuencia, droga, sexo y hasta ejercicio ilegal de la odontología. Para hacer su peculiar homenaje a La soga de Hitchcock (de hecho, iba a llamarse “Jabón en una soga”), TWF Ike registró a sus 38 actores durante apenas dos jornadas de grabación, sacando el máximo partido a la flexibilidad y eficiencia de las nuevas cámaras digitales, ubicadas casi literalmente en cada rincón de las habitaciones. Behind the Red Motel Door podrás verla el viernes 8 a las 19.15 en el Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo, el jueves 14 a las 15.30 en el cine Hoyts Abasto o el sábado 16 de abril a las 15.15 en el Arteplex Belgrano.

Hell Roaring Creek (EE.UU.)
Los largos trenes que en RR de James Benning transportaban mercancías de un lado a otro de Estados Unidos, metáforas de un capitalismo pesado basado en el consumo sin límites, encuentran un breve contraplano (o complemento) en esta única toma de uno de los realizadores de Sweetgrass. Ovejas, ovejas y más ovejas que cruzan, en un negro amanecer, un riachuelo de montaña. Ejercicio de contemplación casi extático, Hell Roaring Creek es la última huella de ese mundo que perece arrollado por aquellos trenes globalizados que transportan toneladas de coches de usar y tirar. Mirala el viernes 8 a las 15.15 y el lunes 11 a las 14.15 horas en el cine Hoyts Abasto o el miércoles 13 a las 17.45 en el Malba Cine.

She Monkeys (Suecia)
“She Monkeys juega con las reglas que rodean la conducta humana. Me interesa explorar las contradicciones de la sociedad permitiendo a mujeres jóvenes llevar a cabo acciones brutales. Mostrar estos temas tabú en contraste con lo inocente y lo que parece ingenuo. El foco de la historia es el juego de poder entre dos adolescentes y el mundo que las rodea. Están en constante competencia. Van y vienen, controlando y controladas. Me interesa retratar la duplicidad y la incertidumbre. Representar a la gente como individuos, pero también como parte de una estructura mucho mayor”, así define Lisa Aschan, la directora, su película. Se proyecta el jueves 7 a las 20.45 en el Atlas Santa Fe o el viernes 8 a las 15.30 y el domingo 10 a las 13.45 horas, ambas en el Hoyts Abasto.
 Mercado de Futuros

The black power mixtapes (Suecia)
Mientras buscaba imágenes de archivo para su reciente documental sobre Billy Paul, el cineasta Göran Hugo Olsson encontró en los sótanos de la televisión sueca un verdadero tesoro: montones de latas con reportajes de la época -filmados en 16 mm- sobre la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Suecia cubrió los hechos con especial interés y simpatía por la causa (la corona escandinava hizo donaciones a la campaña de Martin Luther King) y sus corresponsales no sólo hablaron con los dirigentes más radicales sino que también registraron, con la ingenuidad del extranjero, la vida cotidiana en el ghetto. Olsson expone todo en forma cronológica: un collage de imágenes prácticamente inéditas por donde desfilan Stokely Carmichael, Eldridge Cleaver, Angela Davis, Huey P. Newton y un largo etcétera. Algunos sobrevivientes de la época, como Harry Belafonte, aportan comentarios retrospectivos, y también lo hacen exponentes de la cultura afroamericana actual como Erykah Badu o Questlove, autor de la música del film. Ya solo por la banda original, este film es más que recomendable, pero también lo es por el gran material histórico. Jueves 7 a las 11.45 en el Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo; lunes 11 a las 18.30 horas en el Arteplex Belgrano, domingo 17 de abril a las 13.15 horas en el Hoyts Abasto.

The future is now! (Canada)
La nueva película de Gary Burns y Jim Brown es una actualización del film francés La vie commence demain, de Nicole Védrès con Jean-Pierre Aumont, Le Corbusier, André Gide, André S. Labarthe, Pablo Picasso y Jean-Paul Sartre. Como esa película de 1949, The future is now! nos presenta a un “hombre del presente” que desconfía o desprecia diversos aspectos del presente: artes, ciencias, organización de la sociedad. En las dos películas se pone a dos actores a interactuar con los entrevistados, artistas y científicos reales. En la película de Burns y Brown, hay una “mujer del futuro” que hace viajar al protagonista (un señor, más que ácido, astringente) por diversos países, para que pueda comprender mejor el mundo en el que vive. The future is now!, algo así como una amable y civilizada película socrática, busca con determinación y lúcido optimismo entender algunas zonas insoslayables de la sociedad occidental actual. Se proyecta el martes 12 a las 23 horas y el sábado 16 a las 11.45 horas, ambas en el Hoyts Abasto. Además, el jueves 14 a las 19.30 horas en el Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo.

Welcome to Rae town (España / Jamaica) - Miquel Galofré
Prólogo a Hit me with music, Welcome to Rae town sigue el trayecto de un hombre que monta un sound system en su auto y se dirige a una fiesta imposible en medio de la Jamaica más embriagadora. Una ficción sobre una tendencia musical que comenzó a mediados del siglo pasado en la Isla de Jamaica y hoy es realidad en las principales ciudades del mundo, incluso Buenos Aires. Se proyecta el jueves 7 a las 20.15 en el Hoyts Abasto, el sábado 9 a las 15.15 en el Arteplex Belgrano y el miércoles 13 a las 22 horas en el Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo.

¿Qué sois ahora?, un documental sobre Pequeña Orquesta Reincidentes (Argentina)
En la escena musical argentina de las últimas dos décadas, Pequeña Orquesta Reincidentes (hasta el 2000 Reincidentes a secas) representó una fuerza de notable originalidad artística. Con instrumentos atípicos como tubas o mandolinas, conectaron varias tradiciones musicales -tango, folklore centroeuropeo, tonadas francesas- con el pulso visceral, denso y nocturno de rockeros como Nick Cave. Grabaron discos memorables como Miguita de pan y ¿Qué sois ahora?; dieron shows aun más memorables. Y un día, desaparecieron sin ruido. Intrigados por el silencio, Goldgrob y Galuppo (los directores del documental) comienzan por un lacónico e-mail de mayo de 2008 en el que la banda anunciaba “amigos, tenemos que contarles que POR no existe más” para rebelarse contra el ninguneo y la desmemoria habituales del rock local. Y, lejos de las convenciones, fabrican un relato polifónico, con diferentes texturas visuales, que elude las cabezas parlantes (sólo al final hablan los ex POR) para conservar lo esencial: las imágenes de los años felices, las canciones, las voces de aquellos que no olvidan, porque todavía llevan a los Reincidentes en su corazón. Ideal para ver y para escuchar el jueves 13 a las 20.30; el viernes 15 a las 22.45 y el sábado 16 a las 14 horas, siempre en el cine Hoyts Abasto.


Torrente 4: Lethal Crisis (España)
Como yapa y avant première para el público argento, el lunes 11 de abril a las 18 horas se proyectará en el Hoyts Abasto la última entrega de la saga de Torrente 4: Lethal Crisis (España), dirigida y protagonizada por Santiago Segura. Ya faltan pocos días para el estreno mundial y hay que manejarse con trascendidos. Veamos: a Torrente ya lo conocen, y si no es así, pues no lo merecen. Sabemos que esta cuarta entrega será proyectada en 3D (en la web hay un hermoso teaser con esa tecnología). Que Torrente tiene un nuevo ayudante, Julito (el mediático Kiko Rivera). Que en un momento va a la cárcel y para zafar organiza un partido de fútbol entre funcionarios y presos, emulando uno de sus films favoritos, Escape a la victoria (sí, aquel de Huston con Ardiles). Que en ese partido aparecen varios futbolistas ibéricos invitados… y ya se sabe el ego de estos campeones. Este es un adelanto al estreno en nuestro país y, a su vez, un lujo que el BAFICI quiere darse. Si te copa la saga de Torrente, corré a sacar tu entrada.

Fuente: Glam Out

lunes, 21 de marzo de 2011

Redescubrir América...

Historias de viajeros que se animaron a la ruta y recorrieron más de 30.000 kilómetros, de punta a punta del continente americano, en camionetas ultraequipadas o en un Citroën del 70, casi como conquistadores de tierras desconocidas


Redescubrir América


Desde Boston con Maribel
A fines de 2008, Sebastián Guirao comenzó a planificar la aventura que finalmente se concretó junto a otros cuatro amigos, en marzo de 2010. Partieron de Boston, donde los esperaba Nicolás, con la Chrysler Caravan que los acompañó durante 35.000 kilómetros y poco más de cinco meses de travesía. Sebastián, Rafael, José, Pablo y Nicolás iniciaron el viaje a bordo de Maribel, tal como bautizaron a la camioneta. "Llegamos de Boston a la Argentina preguntando", rememora Sebastián, en alusión a que decidieron no planificar las rutas y despojarse del GPS al dejar Estados Unidos para poder relacionarse con la gente a medida que avanzaban. La meta del viaje se convirtió en encontrar las mejores playas para hacer surf, así que cargaron las tablas y descubrieron las mecas de este deporte bordeando la costa del Pacífico. Entre otras historias, surgen las tres noches en velero para llegar de Panamá a Cartagena, mientras la camioneta cruzaba en un ferry. Finalmente Maribel encontró nuevos dueños en un hogar de ancianos en Bolivia, donde los chicos donaron el vehículo y siguieron viaje hasta Lincoln, desde el norte argentino, en el auto de uno de sus padres.


A San Francisco, por la costa
"Algunos problemas de salud en el camino nos hicieron dar cuenta de que la vida es una y hay que vivirla de otra manera", cuenta Jorge Giorgi, que con Hebe Games, su esposa desde hace casi cuarenta años, iniciaron en 2008 un viaje de seis meses uniendo Mar del Plata con San Francisco, Estados Unidos. Tenían 61 y 59 años, una camioneta Chevrolet S10 y mucho entusiasmo por recorrer los 30.000 kilómetros de ruta hasta la meta ansiada. La particularidad del viaje estaba en hacerlo por la costa atlántica para recorrer las playas de Brasil antes de aventurarse por América Central. Por eso, entre las anécdotas está una navegación por el Amazonas durante seis días, con la camioneta a bordo. Nombrados como embajadores de Mar del Plata, partieron equipados con folletería y monedas argentinas, para repartir a los amigos que hacían durante el viaje. Para que la travesía fuera un disfrute constante, no manejaban más de cinco horas diarias y contaban con la ayuda de los mapas ruteros y las guías Lonely Planet. La cábala de descorchar un champagne al traspasar cada frontera no falló: 30.000 kilómetros y seis meses después arribaron a San Francisco.


Ligeros de equipaje
Facundo y M. Dolores Laiz Navarro tenían un sueño que para muchos podía sonar a utopía, casi un delirio romántico en el que sólo ellos tenían fe. Después de 73.227 km, 1053 días y 17 países recorridos en un Citroën 3CV de 1970, que unió la Mar del Plata natal de este joven matrimonio con Ushuaia y de allí Alaska, con miles de escalas e historias? Facu y Loli demostraron con su travesía mucho más que algo que parecía una imposibilidad técnica. La nave, como le llaman, y sus fieles tripulantes son la viva prueba de que cualquier sueño es posible si uno se entrega al viaje. "Como todo el mundo, buscamos respuestas. Elegimos hacer nuestra búsqueda en lo incierto del camino", explica Facundo, un ingeniero con pluma de poeta. Así fue como un 27 de diciembre de 2007 salieron sin rumbo cierto, pero con el corazón ávido de historias por vivir. Con poco equipaje y un presupuesto mínimo, sostenido con la venta de artesanías, más la mano amiga de todos los que fueron testigos del paso de estos aventureros, un día Facu, Loli y el Citro llegaron a Alaska. Hoy, pocos meses después de concluido el gran viaje, el autito los sigue transportando por Mar del Plata, como si fuera uno más, pero con la historia en las ruedas de haber cruzado ríos, subido montañas, volcanes, y oficiado de compañero de incontables caminos y anécdotas.
www.americaencitro.blogspot.com



Un largo regreso a casa
Máximo Díaz y Romina Polnoroff habían vivido en Nueva York durante casi una década. En 2008 nació Joaquín y con él las ganas de verlo crecer con la familia completa, en la Argentina. Pero el regreso se vio atenuado por una aventura que los sedujo por completo: cambiar las once horas de avión por un año en la ruta con su camioneta como único transporte y un itinerario sin prisas. "Queríamos planear todo lo que venía por delante, pero es ridículo, todo va cambiando en el camino", explica Max, al tiempo que admite que no fue fácil embarcarse en una travesía tan larga con un bebe de un año y medio, pero la fantasía de un viaje por tierra siempre estuvo y la historia de la familia Zapp (ver cuadro) los ayudó a decidirse. Parte de la aventura fue dormir en casas de familia, que ofrecen voluntariamente hospedaje a través de las redes CouchSurfing (www.couchsurfing.org) y Servas (www.argentina.servas.org), lo que les permitió conocer la cultura de cada lugar, desde adentro. Según las palabras de sus papás, que aseguran conocer todas las plazas de NY a Buenos Aires, Joaquín era el amuleto: muchos grandes amigos del viaje surgieron a través de él. "La clave fue respetar los horarios de Joaco, todo giraba en torno a sus tiempos", cierra Romina, orgullosa del sueño hecho realidad.
www.nytoba.com



Una obra de ingeniería
Sin duda, las profesiones de Walter Pagani, ingeniero, y Marcelo Adaro, piloto y abogado, sumadas a una pasión por las travesías en camioneta, dieron como resultado un viaje que fue casi un rally: 72 días y 33.100 kilómetros para unir Buenos Aires con Alaska a bordo de una Toyota Land Cruiser. Un año de minuciosa planificación fue fundamental: cada día los encontraba desde temprano en la ruta, siguiendo el camino que previamente habían marcado en los mapas y confirmado con el GPS, compañero infaltable. Después de un itinerario que atravesó América Central, gran parte de Estados Unidos y Canadá, el día 49 arribaron al objetivo del viaje: el último punto por tierra en el continente, conocido como Deadhorse, en Alaska. Después del hito, la vuelta a Buenos Aires fue en avión y la camioneta navegó desde San Francisco hasta Valparaíso, Chile. Allí la dupla fue a buscarla para dar por concluida la travesía, no sin antes ponerle nombre a la próxima aventura: Rusia-Mongolia.
www.hastaalaskaentoyota.com.ar


Los Zapp, familia rodante
El 25 de enero de 2000 empezó el viaje de los Zapp. Claro que en ese entonces eran sólo Herman, Candela y un glorioso Graham Paige de 1928 que amenazaba con dejarlos a pie en los primeros kilómetros del viaje con el que planeaban unir Ushuaia con Alaska. No sólo llegaron al destino propuesto -cuatro años después-, sino que en el camino nació Pampa, el primer hijo del matrimonio, y una forma de vida a bordo del Macondo Cambalache, como apodan al Graham. Le siguió la ruta La Quiaca-Ushuaia, otra vuelta por Estados Unidos y Canadá, luego Australia y Nueva Zelanda, y en la ruta, la llegada de Tehue, Paloma y Wallaby, los otros tres hijos que completan la familia. El largo camino recorrido también dio origen a un libro, Atrapa tu sueño, inspirador y referente de todos los viajeros de alma, y que ya va por su octava edición. Las aventuras de los Zapp pueden seguirse a través de su Web, www.argentinaalaska.com. Por estos días se encuentran en Filipinas, intentando llegar a Malasia. Según palabras de Herman, el único requisito para embarcarse en un viaje como éste es "querer vivir la vida. Porque la vida es una aventura, quien no se aventura... se la pierde".


TIPS INDISPENSABLES

  • Documentación personal: Es fundamental tener el pasaporte al día, la visa para entrar a Estados Unidos, y el registro internacional, que puede tramitarse en ACA, Libertador 1850, por $ 100. Tenga fotocopias de todo, suelen pedirlas en las fronteras.

  • Documentación del vehículo: título original del auto y tarjeta verde. El seguro generalmente se adquiere en las fronteras y algunos son válidos en países limítrofes.

  • Para salir a la ruta: en ciertos destinos es obligación llevar matafuegos, triángulo de emergencia y kit de primeros auxilios. Es ideal equiparse con mapas ruteros, guías y GPS.

  • Embarcar el auto: esto será inevitable y el viajero debe prepararse para trámites caros y engorrosos, aunque no imposibles. El llamado tapón de Darien, que une Panamá con Colombia, obliga a cruzar el auto en barco, y el valor puede ascender a US$ 1500 más la tarea de un gestor. Una empresa naviera que ofrece buenos servicios es www.seaboardmarine.com . Para embarcar el auto desde Estados Unidos hasta Chile, www.seashipping.com , es una buena opción y el costo estimativo es de US$ 4500.

  • Dinero: tarjetas de crédito y débito son lo más recomendado; lleve poco efectivo. Los cheques de viajero son difíciles de cambiar en varios destinos de América.

  • Salud: es importante consultar con tiempo para hacerse análisis y constatar qué vacunas serán necesarias, según las recomendaciones de cada destino. También, los antecedentes del paciente. El Hospital Italiano cuenta con un sector de Medicina al Viajero y un correo de consulta las 24 horas: medicina.viajeros@hospitalitaliano.org.ar
Por Daniela Dini Para LA NACION, marzo de 2011.-

miércoles, 16 de marzo de 2011

Guatemala, la antigua que atrae a los más jóvenes...

Con la mochila a cuestas, a pie o en las coloridas guaguas, un amplio recorrido entre ruinas precolombinas y también coloniales, mercados interminables, volcanes, lagos y más...
 
 
 

CIUDAD DE GUATEMALA.- Guatemala en lengua azteca significa lugar de muchos árboles, algo que se ratifica desde el momento que se pisa este país. Con variados ecosistemas y paisajes en una superficie de 108.889 kilómetros cuadrados, las dos terceras partes del territorio están formadas por montañas de origen volcánico.
Moverse por Guatemala no es fácil. Mucho menos para quienes, como en este caso, lo hacen con bajo presupuesto. Su principal medio de transporte público son las guaguas, también conocidas por la comunidad internacional de mochileros como chicken bus. Estos micros tienen el mismo tamaño que los clásicos y amarillos escolares norteamericanos, esos que vemos en las películas de Hollywood o en los capítulos de Los Simpson, pero pintados de mil colores y repletos de pasajeros, valijas y hasta animales.
En un asiento para dos fácilmente se acomodan cuatro y los choferes manejan rápido sin importar el estado de la ruta. El viajero debe prestar mucha atención al subir. Por lo general es necesario hacer combinaciones en las que, entre otras cosas, hay que rezar para que, en el momento de cambiar de bus, alguien se acuerde de alcanzarnos el equipaje que va en el techo, todo a tiempo para abordar el próximo vehículo.

Chichicastenango
 
El primer destino de este viaje fue Chichicastenango. En el centro del país, a 145 kilómetros de la capital, esta ciudad es sede de un famoso mercado. Los jueves y domingos, la feria más grande de América Central se extiende por calles y más calles, al aire libre, con puestos de ropa, comida, artesanías en cerámica, madera, máscaras, flores, joyerías y mucho más, donde los precios no existen, todo depende de la habilidad para regatear.
Más allá de las compras, el pueblo de Chichi da muestras de una asombrosa fusión de ritos católicos e indígenas. En la iglesia de Santo Tomás, por ejemplo, muy cerca del mercado y construida en el siglo XVI sobre estructuras mayas, los locales arrodillados rezan en la oscuridad de pisos cubiertos por velas y ramas venerando la cultura chamánica; en el cementerio, donde aún hoy en ciertas ocasiones se sacrifican animales, se puede apreciar una cantidad de colores fascinantes alejados del negro o gris de la tradición católica.




El hit turístico
 
Desde Chichi, bastaron dos tramos en chicken bus para llegar a Antigua Guatemala, principal destino turístico guatemalteco, designado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1979.
En la pequeña ciudad hay mucho para ver y los guías ofrecen sus servicios en cada punto de atracción. Así fue como conocimos a Raúl y, a través de sus palabras, un poco de la historia de Antigua.
La ciudad, que comenzó a construirse en 1543, fue la capital del entonces Reino de Guatemala. Pero luego de una serie de fuertes sismos, recordados como los terremotos de Santa Marta, la capital fue trasladada, en 1773, a la actual ciudad de Guatemala. Así es como hoy Antigua, detenida en el tiempo, cuenta con un gran número de ruinas de iglesias, entre otras construcciones barrocas, muchas obra del arquitecto De Porres. Entre ellas, la catedral, frente a la Plaza Mayor, con paredes que datan del 1600, una cúpula sin techo y una hermosa fachada.
El Palacio del Ayuntamiento, junto a la catedral, hoy sede de museos. El Convento de las Capuchinas, claustro de aspirantes a monjas de clausura, fundado en 1725, hoy está ocupado por el Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala. El Convento de la Recolección, fundado en 1700 como el Colegio de Cristo Crucificado de los Misioneros Apostólicos, aún en ruinas, no fue reconstruido. La iglesia y convento La Merced, con su maravillosa fachada amarilla de mínimos detalles y estilo barroco, contiene una de las fuentes más grandes de la ciudad en medio de su patio interno.
El arco de Santa Catalina Pila de la Unión, creado con el fin de que las monjas de su convento no sean vistas al cruzar de un lado al otro del predio, es hoy ícono del centro de la ciudad. El palacio de los capitanes, edificado en el siglo XVI con arcos de medio punto a lo largo de la Plaza Mayor, ocupa una manzana completa, hoy con oficinas de la policía y de asistencia turística. También las iglesias de Santa Lucía, San Sebastián, San Agustín, San José, Santa Teresa, del Carmen, San Pedro, del convento Santa Clara, de San Francisco, de la Concepción, de la Santa Cruz, de Candelaria, de Santa Rosa de Lima, de Santo Domingo, de San Jerónimo.
Aparte de tan amplia colección arquitectónica, está el cerro de la Cruz. Para conocerlo, una opción es escalarlo en grupos guiados para apreciar las vistas de la ciudad y el volcán de agua en el fondo.
A la noche hay variedad de restaurantes, desde comida japonesa, francesa, italiana hasta mexicana y guatemalteca, todos ambientados con luz tenue y amarilla acompañando la magia de las antiguas construcciones de la ciudad y sus calles de piedra. También hay bares con música bailable donde se puede tomar algo y conocer gente. Lo recomendable de todas formas es salir temprano ya que a las 22 los lugares comienzan a cerrar y la gente se retira a descansar.


Panajachel, portal del Atitlán
 
Otro día, más guaguas. Nos alejamos de las ruinas de la ciudad hacia el verde y azul de los volcanes y los lagos. Emprendimos camino a Panajachel, portal del lago Atitlán formado por un accidente hidrográfico que hoy muchos agradecemos. Alrededor de él se alzan volcanes y distintas poblaciones de nombres religiosos como Santa Catarina, Santa Cruz, San Marcos, San Juan, San Lucas y San Pedro, al que una lancha nos llevó por dos dólares.
Pocas palabras existen para describir la armonía, la felicidad y el agrado que provoca este lugar. Al llegar, un niño nos guió hasta un hostal llamado Luna Azul frente al lago. Allí nos recibió Alex, un joven norteamericano que alquila este espacio para vivir viajando. Nos sentimos como en casa en este sitio donde cada huésped, con libertad y respeto, puede sacar de la heladera una cerveza, agua o gaseosa y luego anotarla a su nombre en un cuaderno.
Por la mañana María, la cocinera, sirve scones caseros con manteca o mermelada y café con leche calentito. También esto se anota a cuenta en el cuaderno, al igual que el almuerzo o la cena. Además, todas las tardes, a las 17, se sabe que llega Olivia, la vecina, con una exquisita torta de chocolate.
La noche en San Pedro es tranquila. Hay un bar donde se proyectan películas los miércoles; alguno sirve tragos y otro ofrece bandas en vivo los viernes. Durante el día se disfruta del paisaje y la paz: jugar a las cartas, pintar, leer, escribir, nadar, caminar, escalar el volcán, alquilar un kayak, o salir de visita para conocer otros pueblos.
Antes de irnos, a la noche, pagamos las cuentas pendientes. No podíamos creer que habíamos comido, dormido y disfrutado cinco días por un total de... ¡40 dólares!
Sólo hay una guagua para salir de San Pedro, a las 5.30 A.M. Así que temprano seguimos viaje, con parada en Guatemala City, pero con destino Cobán, donde contratamos una camioneta para ir hasta Semuc Champey, ubicado en el municipio Lanquín.
Semuc Champey es mágico. El río Cahabón fluye y choca contra piedras calizas formando pozas de entre uno y tres metros de profundidad, con aguas tranquilas y cristalinas rodeadas de un bosque húmedo subtropical y unidas por pequeñas cataratas. La entrada al parque cuesta 4 dólares. Además de disfrutar del paisaje y bañarse en las pozas se puede escalar hasta el mirador y observar la totalidad del parque, una vista imperdible.
Otra excursión realmente aventurera es a las cuevas Kan-Ba. Estas cuevas escondidas en la piedra sobre un río templado requieren sacarse los zapatos y ponerse el traje de baño. El tour guiado provee velas y un salvavidas para quien no pueda nadar. Dura aproximadamente una hora y cuesta 6 dólares. Dentro de las cuevas se observan estalactitas y estalagmitas, también cascadas que sorprenden en este mundo subterráneo. Al finalizar el tour volvimos por el río Cohabón hasta la posada donde nos alojábamos, Las Marías.

RECUERDOS DE LA CIVILIZACION
Tikal, que significa lugar de las voces, fue la ciudad más grande del período clásico de la civilización maya. Llegó a extenderse hasta una superficie de 576 km2, de los cuales sólo 16 se pueden apreciar hoy y están entre los sitios más visitados por los turistas que llegan a Guatemala. Distintas investigaciones concluyen que la ciudad se habría originado hacia el 600 a.C. Se estima que llegó a tener una población de 100 a 150 mil habitantes. Los primeros científicos la encontraron en 1848. Y entre 1950 y 1970 la Universidad de Pensilvania realizó importantes excavaciones, aunque en 1979 el gobierno guatemalteco decidió iniciar un proyecto arqueológico que hoy sigue en desarrollo.
La Plaza Mayor es el centro del parque que hoy se visita, rodeada de los templos I y II, la acrópolis norte y la central. Además existen otros cuatro templos piramidales (siempre en busca del cielo) y el palacio real.
Además de los restos arqueológicos de lo que un día fue la ciudad de Tikal, el predio es un buen lugar para observar la fauna. Desde una incontable variedad de aves hasta tarántulas gigantescas, pasando por los sorprendentes monos aulladores, cuyos fuertes rugidos se suelen confundir con los de un animal feroz y carnívoro, a pesar de que come frutas y hojas.

Por Victoria Verzini Para La Nación, marzo 2011

viernes, 11 de marzo de 2011

Todo Piazzolla en Mar del Plata...

 Mar del Plata se prepara para festejar el nacimiento del gran compositor argentino Astor Piazzolla con múltiples actividades durante todo marzo. Además, habrán visitas guiadas gratuitas por zonas geográficas donde Piazzolla tuvo vinculación desde pequeño...



En el 90º aniversario de su nacimiento se prevén diversas actividades y el EMTUR organizó visitas guiadas.
La tercera edición de “Piazzolla Marplatense”, mes dedicado a homenajear la figura del músico argentino más importante del siglo XX, nacido en nuestra ciudad, quedará inaugurada este viernes a las 21, en el Teatro Municipal Colón, con el estreno de una de sus obras máximas: la operita “María de Buenos Aires”, con la actuación del Quinteto de la Fundación Astor Piazzolla.
En el papel de “El duende”, el actor Juan Vitali, Sebastián Holz (voz) y Noelia Moncada en el rol de María. Dirección Musical Julián Vat. Dirección general y vestuario: Laura Escalada Piazzolla.
“María de Buenos Aires” en formato de ópera-tango (u “operita” como se la llamó coloquialmente), consta de dos partes y dieciséis cuadros y fue escrita por Astor Piazzolla y Horacio Ferrer entre diciembre de 1967 y febrero de 1968, para bandoneón, recitante, cancionista, cantor, diez instrumentos y coro mixto.
Fue estrenada en la sala Planeta de Buenos Aires el 8 de mayo de 1968 por sus autores, con Amelita Baltar (María), Héctor de Rosas (cancionista), Horacio Ferrer (el Duende) y los músicos dirigidos por Astor Piazzolla (bandoneón), Antonio Agri y Hugo Baralis (violines), Néstor Panik (viola), Víctor Pontino (cello), Kicho Díaz (bajo), Jaime Gosis (piano), Tito Bisio (vibrafón, xilofón y campanelli), José Corriale (percusión), Cacho Tirao (guitarra) y Arturo Schneider (flauta).



Fue representada en incontables oportunidades en todo el mundo, por distintos actores y músicos, recibiendo excelentes críticas, distinciones y premios. En 2003, Laura Escalada Piazzolla, presidenta de la Fundación Astor Piazzolla, reunió a importantes figuras del tango contemporáneo y reestrenó la obra en nuestro país.
La versión que se estrenará en nuestra ciudad será interpretada por el Quinteto de la Fundación Astor Piazzolla integrado por Nicolás Guershberg (piano), Sergio Rivas (contrabajo), Pablo Mainetti (bandoneón), Germán Martínez (guitarra), Sebastián Prusak (violín) y los músicos invitados, Néstor Tedesco (cello), Gabriel Falconi (viola) y Julián Vat (flauta). En el papel de “El Duende”, el actor Juan Vitali y las actuaciones de Sebastián Holz (voz) y Noelia Moncada en el rol de María.


Luis Reales, director del teatro Municipal Colón anticipó lo que será “algo inédito en Mar del Plata, el estreno, la primera audición de la operita ‘María de Buenos Aires’, un hecho absolutamente único, porque también va a ser la única función que se va a realizar. La versión es la que presenta la Fundación Astor Piazzolla, será con entrada libre y gratuita y se pondrá una pantalla gigante fuera del teatro para los que no tengan la posibilidad de acceder, puedan disfrutarla desde afuera”.
Toda la programación del mes será realizada con elencos marplatenses y artistas que vienen de la Fundación Astor Piazzolla y esta programación recorrerá también los barrios marplatenses en el marco del programa “El Colón camina”, un programa que utiliza la cultura como una herramienta de inclusión social.

El EMTUR realizará visitas guiadas gratuitas
En el marco de la conmemoración que realiza la Municipalidad de General Pueyrredon denominada “Piazzolla Marplatense – 90 años”, que se realiza durante todo el mes de marzo y que incluye diversos actos y espectáculos, es que el Ente Municipal de Turismo (EMTur) ha programado una serie de City Tours gratuitos que recorren las zonas geográficas de nuestra ciudad en donde Astor Piazzolla tuvo vinculación desde pequeño.
Los City Tours se desarrollarán los días 11, 14, 16, 22 y 24 de marzo, a partir de la hora 18, y el lugar de partida es el local 51 que el Ente de Turismo posee en la Rambla Casino. Quienes deseen inscribirse para participar deben hacerlo con antelación personalmente en la Oficina de Informes ubicada en Boulevard Marítimo 2267, local 51, a partir de la hora 8 y hasta las 20; o bien en Belgrano 2740, en el horario de 8 a 16. También pueden hacerlo telefónicamente al número 495-1777.
Los City Tours son gratuitos y tienen una duración aproximada de dos horas, ya que los mismos contemplan, entre otras cosas, la proyección de un video en la sede de la Biblioteca Musical “Ástor Piazzolla”, de la Fundación Papelnonos. Asimismo, el micro ómnibus recorre –junto a guías turísticas provistas por el EMTur- las distintas zonas y barrios en donde el artista desarrolló parte de su vida, como la casa donde nació y vivió o el barrio de la ex terminal.
Fuente: puntodenoticias.com

jueves, 3 de marzo de 2011

Por las calles de Londres con James Bond...

Rincones de Mayfair y Chelsea, un itinerario por St. James’s Street con los clubes privados, hoteles y casinos que inspiraron al escritor Ian Fleming para las aventuras del inolvidable agente secreto 007.


En el barrio de Mayfair, cerca de Hyde Park y Marble Arch, se entrecruzan los destinos reales o imaginarios del escritor Ian Fleming (1908-1964) y su creación literaria, James Bond, el atlético espía británico. No sorprende comprobar que Bond y Fleming compartían ciertos gustos y experiencias: ambos eran agentes de inteligencia al servicio de Inglaterra, apasionados por el juego, los autos deportivos, las mujeres hermosas y las cosas buenas de la vida. Ambos eran viajeros que saltaban de un sitio a otro del mundo, pero consideraban que Londres era su hogar.
La caminata empieza en la casa natal de Fleming, justo a la vuelta de Marble Arch, en 27 Green Street, una casa de columnas blancas entre las mansiones victorianas de uno de los barrios más prestigiosos. Tanto Fleming como Bond eran socios del Royal Naval Volunteer Reserve’s Club, ubicado en 38 Hill Street. Muy cerca está Berkeley Square, con los lujosos salones concesionarios de autos –Rolls Royce, Bentley– frecuentados por Bond, quien en la película “Moonraker” usa un Bentley.


El mundo de James Bond está vivo en St. James’s Street, que termina justo una cuadra antes de donde empieza Old Bond Street, un nombre evocador, aunque sea por coincidencia. Aquí está el más famoso de los clubes privados para hombres, “White’s” (en los números 37 y 38 de St. Jame’s Street). Entre sus asiduos visitantes estaban Fleming, el príncipe Carlos de Inglaterra y el actor David Niven, que era el preferido de Fleming para interpretar a su personaje. Se sabe, Niven rechazó el papel cinematorgáfico y Sean Connery se hizo famoso. Luego de Connery, Bond fue interpretado por George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig.


Frente al club, en 50 St. James’s Street, está el edificio gris y cerrado de un casino que fue célebre por sus aristocráticos jugadores e inspiró a Fleming para su primera novela, “Casino Royale”. Al lado del club “White’s” está la Beretta Gallery –una sala de exposiciones de la fábrica italiana de armas Beretta– donde Bond eligió su pistola Beretta 418.
Si el viajero camina hacia el sur, en 28 St. James’s Street se encontrará con “Boodles”, el segundo “gentlemen’s club” más antiguo del mundo. Fleming era socio de “Boodles”, que le inspiró un cóctel hecho con gin y también un club imaginario, “Blades”, que aparece en la novela “Moonraker”. El escritor dedicó cuatro capítulos de ese libro a narrar una complicada partida de bridge –que transcurre en “Blades”– con un siniestro tramposo, Hugo Drax. No es posible acceder a “Boodles” –el club real– a menos que uno sea socio. Pero se puede curiosear en el edificio de ladrillos rojos y sus ambientes alfombrados lo suficiente para admitir la ficción que propone Fleming.


Otra manera de acercarse al mundo de James Bond es beber lo que él tomaba, en el bar del hotel donde –según la leyenda– nació el famoso “Vesper Martini”. El hotel se llama “Duke’s”, está en la categoría cinco estrellas –cobra unos 400 dólares la noche– y funciona en 35 y 36 St. James’s Place, cerca de King Street. El hotel tiene un siglo de antigüedad y todo en este edificio es añejo.
Bond se habría sentido “en casa” entre los mozos del bar del hotel “Duke’s”, vestidos con chaquetas blancas. Las sillas tapizadas de terciopelo y la clientela elegante tienen un toque evocador de la década de 1950. El bar está junto al lobby. Hay que evitar la tentación de pedir un “Miss Moneypenny Martini”, porque más bien hace pensar en un “Margarita”. Lo correcto es pedirle al barman un “Ian Fleming’s Classic Vesper”, que se prepara a la vista, en un carrito con todos los ingredientes necesarios. La receta de este cóctel cambió un poco desde que Fleming frecuentaba el bar –algunos ingredientes ya no se elaboran más– pero lo básico sigue allí: vodka, gin, bitter, un vino aperitivo y cáscaras de limón.
La leyenda dice que Fleming estaba buscando un cóctel que funcionara como símbolo de identidad para Bond. El barman de aquella época recomendó esta versión del Martini y el método de preparación “sin agitarlo ni revolverlo”. El nombre de esta bebida evoca a Vesper Lynd, un personaje de “Casino Royale”.
Si se trata de comer, el lugar es el restaurante “Scott’s” en 20 Mount Street. Era el favorito de Fleming por sus platos de cocina marinera: ostras, caviar ruso y arenques ahumados. Un plato de ostras puede costar más de cien dólares, pero éste era el lugar donde Bond almorzaba –según cuenta Fleming– para ver algunas mujeres de curvas generosas.
Para los fanáticos del espía queda “The Bond Room” en Planet Hollywood –en los números 57 y 60 de Haymarket– donde se pueden ver objetos de algunas películas inspiradas en la saga de Fleming. Allí están las pistolas Walther PPK del espía. Y el inolvidable bikini usado por Ursula Andress en el filme “El satánico Dr. No”. En el Imperial War Museum se exhiben algunos artefactos de los servicios de inteligencia británicos –máquinas encriptadoras, tinta para mensajes invisibles, microfilms–bajo el título “The secret wars”. Aquí un video recuerda los filmes de Bond.
Fuente: Diario Clarín, marzo de 2011.

martes, 1 de marzo de 2011

Apagá la luz, encendé el futuro

Por cuarto año consecutivo, apoyamos la convocatoria que realiza la Fundación Vida Silvestre y la Organización Mundial de Conservación (WWF), a individuos, empresas y gobiernos a apagar las luces por una hora, el próximo sábado 26 de marzo a las 20.30 horas, en una acción simbólica contra el cambio climático, y a unirse a la iniciativa ingresando en http://www.vidasilvestre.org.ar/lhp/registrate/




La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se unirá a La Hora del Planeta apagando monumentos y edificios emblemáticos como El Obelisco. A su vez, Gualeguaychú, Rosario y San Fernando del Valle de Catamarca, entre otras ciudades, también confirmaron su adhesión.

APSA Centros Comerciales S.A (Paseo Alcorta, Alto Palermo, Patio Bullrich, Bs As Design, Dot Baires, Abasto Shopping, Alto Avellaneda, Alto Noa, Alto Rosario, Córdoba Shopping Villa Cabrera y Mendoza Plaza Shopping), Coca Cola de Argentina y McDonalds son los socios auspiciantes de la campaña, que se sumarán apagando las luces de sus marquesinas y difundiendo la iniciativa entre sus clientes, proveedores y empleados.

“El cambio climático ya está afectando, en diferentes regiones del mundo, no sólo a las especies silvestres -donde se estima que un 35% de las especies terrestres podrían extinguirse para el año 2050-, sino también a las propias actividades humanas, incrementando el riesgo de inundaciones en áreas costeras, o acentuando las sequías o exceso de agua con su consecuente impacto sobre el rendimiento de la producción agropecuaria”, sostiene Diego Moreno, Director General de la Fundación Vida Silvestre Argentina. Y, concluye: “Todos podemos hacer algo para mitigar los impactos del cambio climático: como individuos, cambiando nuestros hábitos de consumo y exigiendo a los gobiernos que tomen medidas concretas y urgentes; las empresas, adoptando buenas prácticas ambientales en las actividades productivas, de consumo y provisión de servicios, y los gobiernos legislando y fiscalizando para proteger los recursos naturales”.

La Hora del Planeta busca lograr un compromiso para encontrar soluciones al cambio climático, demostrando que juntos, cada uno de nosotros puede dar una señal positiva para hacerle frente al calentamiento global. Surgió en Sydney, Australia, durante el año 2007 y convocó a dos millones de personas. Cuatro años después, en 2010, ciudadanos de 128 países de todos los continentes apagaron sus luces; más de 1300 monumentos y edificios emblemáticos se oscurecieron como, la Ópera en Sidney, el City Hall en Londres, el Empire State en Nueva York, la Torre Eiffel en París y el Obelisco en Buenos Aires; al menos, 1.475.687 personas de 205 países visitaron la página www.earthhour.org ese día, y Google marcó 74.6 millones de menciones sobre La Hora del Planeta esa noche.

Para más información: www.vidasilvestre.org.ar/lhp

lunes, 21 de febrero de 2011

Lisboa, dulce y melancólica...

Un recorrido por la fascinante capital portuguesa. Entre monumentos, plazas y magníficos edificios. El colorido de sus históricos barrios, los reductos del Fado y las huellas de un pasado glorioso.



Calles angostas que cruzan como sorpresas. Adoquines y pendientes, hacia arriba y hacia abajo. Techos rojos y traqueteo de tranvías. Y cerca de todo, el río Tajo –o Tejo, como lo llaman aquí– con su generoso estuario, y claro, el rumoroso mar. En Lisboa, como escribió Fernando Pessoa, “hombres, casas, piedras, letreros y cielo, somos una gran multitud amiga”. Y eso es lo que se respira en la plácida, antigua y bella capital de Portugal.

Esta es una de las pocas capitales europeas con río y mar, en la que el viajero no podrá abstraerse de su impresionante arquitectura, producto de siglos de historia y arte, que fueron plasmados en una diversidad de estructuras como plazas, castillos, iglesias y cientos de monumentos.

En esa urdimbre, el legendario tranvía es algo más que una atracción turística; es, por cierto, uno de los transportes más eficientes de la ciudad. Sus rutas establecidas marcan recorridos atractivos para los visitantes, pues a bordo de estos modernos tranvías se pueden recorrer los históricos barrios. Pero también es una ciudad muy cómoda para caminar.


Lisboa es una de las ciudades más bellas de Europa. Y en eso, mucho tiene que ver la música que la identifica: el nostálgico fado; el más genuino representante de la música popular de Portugal. El barrio de Alfama es el lugar a recorrer para los amantes del fado. “Vive en una calle de Alfama/ y la llaman madrugada/ pero ella, de tan alocada/ ni sabe cómo se llama”, le cantaba al barrio Amalia Rodríguez, la reina del fado. Algunos de los mejores reductos para escuchar fado: O Forcado, Café Luso, Casa do Fado, A Baiuca, A Severa y Adega Mesquita, entre otros tantos.



Influencias culturales

Los primeros pobladores de Lisboa fueron los fenicios, quienes la bautizaron Allis Ubbo, que significa “Puerto encantado”. Luego llegaron aventureros griegos y cartagineses. Pero a los portugueses les fascina la leyenda que dice que Lisboa fue fundada por Ulises, en su largo derrotero entre Troya y su patria, la amada Itaca. En épocas posteriores la cultivaron los romanos y tras la caída del Imperio, llegaron alanos, suevos y visigodos, quienes ocuparon la ciudad hasta que los musulmanes la conquistaron en el siglo VIII.

Tanta historia debía quedar registrada en sus calles, sus edificaciones, sus templos, y algo de eso se respira en la antigua Lisboa que en 1147 pasó a manos cristianas, y que a finales de 1400 se convirtió en el bastión de la ruta marítima hacia la India, con lo que alcanzó su etapa de mayor esplendor.

En esa época de gran desarrollo económico, y convertida ya en imperio colonial, Portugal desplegó el estilo manuelino (corriente estética que se desarrolló en el reinado de Manuel I de Portugal entre 1495 y 1521), cuya arquitectura dejó marcas en todo el territorio. Por doquier el visitante se tropieza con bellos decorados en azulejos –reveladores de la herencia cultural de la dominación árabe–, a lo que se suma la gran preponderancia de la mayólica italiana.



Barrios legendarios

Como en todas las ciudades antiguas, Lisboa ofrece cantidad de rincones tan bellos y misteriosos, que sería imposible registrarlos en una guía turística; por eso, el mejor consejo es recorrerla y descubrir con los propios ojos.

El barrio de Alfama es una de las esencias de Lisboa; un pueblo inmerso en la capital de una nación donde todos se conocen y se saludan. José Saramago se declaraba un enamorado del barrio y aconsejaba perderse por sus “callejones inquietantes”. Sus calles estrechas son encantadoras y las casas apretadas bajan desde una de las siete colinas verdes y parecen hundirse en un mar salpicado de barcos de pescadores. Las calles de Alfama están protegidas por santos a los que se puede descubrir en pequeños paneles colocados a la entrada de las casas. Ellos son los que dan aliento para seguir caminando por esas calles que suben y bajan.

Reconstruido después del terremoto del 1755, La Baixa es el barrio más céntrico. De estilo clásico, tiene calles geométricas y fachadas cubiertas de azulejos. Desde la Plaza de Comercio, un espacio abierto que da al río Tajo, pasando por el arco que da a la rua Augusta, se puede tomar el tranvía que va al Castelo.

Antes, es recomendable visitar la Catedral Sé. Este templo, mezcla de arquitectura gótica y románica, tiene aspecto de edificio defensivo. Lo curioso es que sus muros se levantaron sobre una antigua mezquita. De la parte superior de las torres gemelas se tiene una panorámica imperdible de la serena Lisboa.

El Chado o Barrio Alto es un vecindario del siglo XVI, de aspecto melancólico, rozando el romanticismo. Sus fachadas de azulejos cuentan pequeñas historias y las calles se empinan como desafíos. Bien lo valen; desde las alturas se respira el mar y se consiguen las mejores vistas para fotografías inolvidables. La Casa del pintor Ferreira das Tabuletas, uno de los artistas de azulejos más representativos del siglo XIX, es hoy un museo muy visitado. Conocido por haber iniciado su carrera artística pintando tabuletas (tablillas o placas con indicaciones de interés público), Ferreira vivió en un edificio de azulejos en una gama de colores entre el sepia y el amarillo, con un frontón triangular y el ojo de la providencia acompañado por la estrella de cinco puntas. Flanqueando las ventanas centrales del edificio, alineadas en vertical, hay seis figuras alegóricas en hornacinas, vestidas con atuendos de la época clásica, que representan la ciencia, la agricultura, la industria y el comercio; y dos elementos naturales como la tierra y el agua.



La colina más alta

En la cima de la mayor colina de la ciudad está el Castelo de Sao Jorge, del siglo VI. Además de apreciar su belleza, el visitante disfrutará del movimiento del río, de los delicados puentes y de las colinas que asoman como una promesa.

Si el cansancio sorprende en las cercanías de la Plaza de Rossio nada mejor que gratificarse en esa animada zona de la ciudad con el típico bica, un café fuerte. En las mesas de los bares, sembradas en las veredas, dejan pasar las horas los vecinos, los paseantes y los peregrinos.

La Plaza de Comercio, sirve de eje a la hora de elegir posibles itinerarios, como el que corre paralelo al río, rumbo a la zona de Belém. En ese recorrido, la primera parada es el renacido mercado da Ribeira que, tras su última restauración, se ha convertido en un espacio multifunción.

En la planta baja abundan los puestos de frutas y verduras; y en la alta, tiendas modernas de artesanías, en sintonía con el espíritu del barrio de al lado: Santos Design District, el más fashion de toda la ciudad.

Río abajo, donde el Tajo se funde con el mar, asoma el barrio de Belem, que concentra, en un reducido espacio, algunos de los monumentos más importantes de Lisboa.

El monasterio Los Jerónimos de Belem está considerado una joya arquitectónica. La decoración exterior está adornada por piedra, tiene amplias galerías abiertas y torres de vigilancia en estilo arábigo. Allí se puede admirar la cruz de la orden de Cristo y elementos naturalistas, características del estilo manuelino.

La estructura está formada por la torre y el baluarte. En los ángulos del piso inferior de ambos sobresalen torrecillas cilíndricas coronadas por cúpulas con forma de gajos de naranja y decoradas en cantería de piedra.

Muy cerca del monasterio se erige Pasteis de Belem, un monumento a la pastelería donde también sirven café. Allí se encuentran los deliciosos pasteles de Belem recién hechos. Los ofrecen calentitos; irresistibles.


Rincones de arte

En el barrio de Santos, los últimos jueves de cada mes reluce la creatividad y la originalidad. Las escuelas de diseño ocupan un lugar destacado; los alumnos tienen la posibilidad de mostrar sus trabajos en las diversas tiendas: piezas únicas de diseño, a precios especiales. Al final de la tarde, en el teatro A Barraca se puede tomar un aperitivo al son del fado.

Lisboa ofrece una variada oferta de museos. Las siempre sorprendentes colecciones de arte Oriental, que proceden de Egipto o Siria, la espada del conquistador Vasco de Gama y el hidroavión que hizo la primera travesía sobre el océano Atlántico, son solo algunos de estos atractivos.

En la Fundación Calouste Gubelkian, en el Parque de Santa Gertrudes, se pueden contemplar unas 1.000 piezas de las 6.000 que componen la colección: arte egipcio, grecorromano, islámico, chino y japonés. Además, obras de pintores como Rembrandt, Rubens, Hubert Robert, Edouard Manet y Edgar Degas, entre otros. Además del Museo Nacional de Arte Antiguo, Lisboa ofrece algunas curiosidades como el Museo de Carruajes, el Museo del Azulejo o el Museo de la Marina. Y en la Baixa, bajando por la peatonal Rua Augusta, hay un rincón artístico de vanguardia.

Hacia la Plaza de Comercio, el tranvía 15E, que va hacia Belem, conduce hasta el edificio Transboavista VPF donde hay exposiciones de arte contemporáneo, performances y video instalaciones en forma permanente. También en el Centro cultural de Belem, frente a la Praca do Imperio, brilla el arte contemporáneo. El Museo Berardo muestra las mejores expresiones de las vanguardias portuguesas con piezas de Bacon y Warhol, entre otros.

Desde la remodelación de los antiguos muelles, junto al Puente 25 de Abril, la noche de Lisboa ha cambiado. Antaño algo provinciana y aburrida, hoy ofrece una gran movida, con restaurantes y locales de copas, abiertos hasta la madrugada.

Muchos restaurantes con terrazas al aire libre miran hacia un pequeño y coqueto puerto deportivo. También hay varios boliches que invaden el aire con su música, todos abiertos hasta esos amaneceres de ensueño que cada día despiertan al milagro de esta ciudad.

Melancólica, mágica, inolvidable. Así es Lisboa.

Por Josefina Mol. Diario Clarín, Febrero 2011

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