martes, 30 de noviembre de 2010

Buenos Aires, intervenida por artistas....

Fábricas, shoppings y bibliotecas sirven de escenario para propuestas que movilizan al público.



Tribunales. Un coro canta obras cuyas canciones refieren a juicios


Mirar la Ciudad. Los espacios de siempre, los que conocemos todos, los que hacen posible que la vida funcione. Pero intervenidos. Es la propuesta de Ciudades Paralelas, un festival artístico internacional en el que viajan las ideas. La primera parada fue en Berlín; desde el sábado y hasta el 5 de diciembre se hace en Buenos Aires y luego en Varsovia y Zurich.

El proyecto es de Lola Arias y Stefan Kaegi, que trabajaron con ocho artistas de diferentes nacionalidades con experiencia en intervenciones urbanas. “Queríamos salir de la claustrofobia del teatro y pensar las ciudades como un escenario vivo”, explica ella. Y sigue: “Es lo que sucede con ciertos espacios que proponen una situación donde uno es como un actor que representa un rol”. La experiencia se organiza en tours que tienen diferentes días y horarios (ver Lo que fue y será). “Que la gente se mueva por la Ciudad también es parte de la obra”, apunta Arias.

Tour 1: Comienza en la Biblioteca Nacional. “Los espectadores escuchan una obra que recorre párrafos de distintos libros, invita a leer textos y a contemplar el maravilloso edificio, sus vistas, los otros lectores”, describe Arias. Y continúa en el hotel Ibis Congreso. “En los cuartos de hotel pasa siempre lo mismo. El huésped se va, las mucamas entran a la habitación y encuentran los rastros del que estuvo ahí. La idea es que el espectador ingrese a la habitación y, a partir de videos, fotos, cartas y poses pueda reconstruir la historia de cinco mucamas”, sigue.

Tour 2: En Plaza Italia se aborda un minibús que traslada a los espectadores a la fábrica de la famosa cera Suiza, en Munro (en Berlín utilizaron las instalaciones de Mercedes Benz). “A diferencia de las excursiones del colegio, que apuntaban al proceso de elaboración, mostramos las experiencias subjetivas de cada trabajador, desde el jefe hasta la mujer de la limpieza”, cuenta Arias.



Coreografía. La que practica la gente, guiada desde un aricular.


Tour 3: En los pasillos del Palacio de Justicia de la Nación, un coro amateur interpreta obras que mezclan liturgia renacentista con relatos de juicios y sentencias. Y continúa en un shopping. “La idea es que los espectadores hagan un radio ballet, una especie de coreografía colectiva, con indicaciones que recibirán a través de una radio con auriculares”, ilustra Arias. Una experiencia íntima y grupal al mismo tiempo.

Tour 4: Transcurre en la estación Palermo del ferrocarril San Martín y busca emular eso que, de una manera u otra, hacemos todos: imaginar la historia y los pensamientos de los compañeros de viaje. “Son cuatro escritores que observan lo que está sucediendo y lo convierten en relatos en vivo, que se proyectan en pantallas gigantes”, relata Arias.

Tour 5: Es la sublimación del voyeurismo. Mirar las ventanas de un edificio de viviendas de la calle Beruti durante el Prime Time , y escuchar lo que sucede en cada uno de los departamentos, equipados con micrófonos.

Tour 6: Invita al espectador a una terraza, un mirador, desde el que un músico ciego describe su manera de vivir la Ciudad sin verla. Los sonidos, los olores, las huellas en el suelo.

En paralelo habrá actividades en la Galería Pasaje 17 (donde además funcionará un centro de informes), y en Proa.


Por Einat Rozenwasser para Clarín, noviembre de 2010.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Gratís a Mar del Plata..

Viajarán gratis los turistas extranjeros que lleguen por Aerolíneas Argentinas y quieran conocer Mar del Plata. Se promocionará a la ciudad como destino turístico en todos los vuelos de la empresa


MAR DEL PLATA.- La ciudad abre las puertas a la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, que reunirá aquí a mandatarios de América latina, España, Portugal y Albania, el jueves y el viernes próximos. Pero el objetivo es que el encuentro con visitantes de otros países no dependa de grandes acontecimientos; por un acuerdo entre el municipio y Aerolíneas Argentinas, los viajeros que lleguen desde el exterior por esta línea aérea dispondrán de pasajes gratuitos para volar desde Buenos Aires hasta esta ciudad.

Firman convenio con Aerolíneas para permitir a los turistas extranjeros conocer nuestra ciudad sin cargo.
En este marco, el jefe comunal expresó que "los turistas extranjeros que lleguen al país en vuelos de Aerolíneas Argentinas, tendrán costo cero para venir a Mar del Plata. Cada turista que llegue a Buenos Aires proveniente de cualquier país del mundo no va a tener costo para visitar la ciudad".
"Se trata de una acción promocional para el turismo internacional muy significativa. Queremos ser claros en nuestro reconocimiento a aerolíneas y su gerente comercial y a esta gestión que ha sido minuciosamente llevada acabo por Pablo Fernández. Es la primera vez que existe esta forma promocional", dijo.
En este sentido, manifestó que "Buenos Aires está concentrando mucho turismo internacional. Hay gente de distintos países que la visitan y empezar a vincular la venida a la Argentina con una posible venida a nuestra ciudad es muy significativo para la hotelería, los servicios de Mar del Plata y para los trabajadores marplatenses de distintos rubros".
En la misma línea, Gustavo Pulti indicó que "esto se pliega a una estrategia de trabajo en común que tenemos la nación, la provincia y el municipio. Nos hemos propuesto el desarrollo del museo de Arte Contemporáneo, el de la Escollera Norte, la inscripción de Mar del Plata en los grandes acontecimientos internacionales y ahora llevamos a cabo este paso cualitativo para Mar del Plata como sede promocionada para poder recibir mayor cantidad de turismo extranjero".

Fuente: codigomardelplata.com

martes, 23 de noviembre de 2010

Hoy: Visita guiada a la Casa Rosada...

Es uno de los edificios públicos más emblemáticos del país, en sus dependencias se deciden los destinos de la Nación y por sus pasillos caminaron las máximas autoridades de la Patria. Te invitamos a un recorrido por las principales salas. Además, te damos información sobre las visitas guiadas.



Conocida popularmente como Casa Rosada, la Casa de Gobierno de la Argentina esconde tantos misterios como leyendas surcan cada una de sus baldosas. Si bien es uno de los sitios más renombrados del país, muy pocos argentinos conocen su interior a pesar de que, cada fin de semana, es posible realizar visitas guiadas.

Inaugurado oficialmente en 1898, durante la segunda presidencia de Julio A. Roca, la esencia de la construcción fue sufriendo modificaciones que, incluso, alteraron su simetría. La sede del Poder Ejecutivo ocupa el solar que, en 1580, Juan de Garay adjudicara al Fuerte de Buenos Aires. Recién en 1884 llegaría desde Italia el ingeniero Francisco Tamburini, contratado por el Estado Nacional, quien le daría a la existente Casa de Gobierno el carácter de palacio. Si bien el estilo puede vincularse con el “neorenacimiento italiano”, lo cierto es que tiene características que le otorgan un carácter ecléctico.
La sede gubernamental tiene algunas características puntuales que la distinguen con identidad propia. El color rosado de sus muros externos, por citar un ejemplo, la distancia del resto de los palacios de gobierno de Argentina y del mundo que conllevan tonalidades neutras y convencionales.

La visita.
Los fines de semana es posible acceder, de manera libre y gratuita, a las visitas guiadas que son conducidas por los Granaderos, el histórico cuerpo creado por el Gral. José de San Martín que hoy cumple funciones de Guardia Presidencial.

Los visitantes acceden a la sede de la primera magistratura del país nada menos que por los pórticos de Balcarce 50, dirección postal del Gobierno Nacional. Una vez en el hall de ingreso se accede al Hall de los Patriotas, donde se pueden admirar pinturas y retratos de distintos héroes latinoamericanos.

En el primer nivel, luego de ascender por unas imponentes escaleras de mármol, se llega al Salón Mujeres Argentinas del Bicentenario (creado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner) dónde conviven retratos de Eva Perón, Alfonsina Storni, Alicia Moreau de Justo y Tita Merello, entre otras emblemáticas mujeres de la historia argentina.

El Salón Sur es otro de los puntos salientes de la recorrida. En él se suelen comunicar importantes anuncios y se celebran las conferencias de prensa. Originalmente se lo denominaba Salón de Recibo, ya que allí se recibía a los asistentes a las ceremonias protocolares.

Más adelante se visita el Salón Blanco que es, sin lugar a dudas, el que se lleva todas las miradas. Por allí desfilaron los personajes más importantes de la historia argentina y se celebraron los actos de mayor trascendencia: asumieron presidentes y ministros, y hasta se realizaron conciertos musicales. Si bien su tamaño real es menor al que transmiten las imágenes de la televisión, este espacio es imponente. Rodeado de espejos, molduras doradas y paredes blancas e inmaculadas. La cabecera presenta un importante frente ornamental en forma de chimenea sobre el cual se encuentran el busto de la República, esculpido en mármol de carrara por el artista italiano Ettore Ximenes, y el Escudo Nacional, realizado en bronce y apostado sobre placas de mármol.




El Patio de las Palmeras se presenta en las entrañas mismas de La Rosada dando un respiro con fuentes y palomas a la vida de oficina que encierra el palacio. Tiene líneas italianizantes y sus pisos son de cerámica inglesa.





Uno de los momentos más inquietantes de la visita es descubrir el Despacho Presidencial. Serpentear, a pocos metros, el emblemático Sillón de Rivadavia y observar, a prudente distancia, los objetos de la Presidenta de la Nación es una experiencia que, más allá de banderías o ideologías, no deja de emocionar.


El imperdible de la visita es salir al Balcón que riega la Plaza de Mayo. Famoso por el uso que le diera el Presidente Juan Domingo Perón para hablarle al pueblo, ese rectángulo histórico regala una mirada diferente de la plaza y de sus edificios más emblemáticos.

Sobre el final, se suceden el Hall de Honor (Galería de los Bustos) donde se pueden ver las esculturas que recuerdan los rostros de los presidentes constitucionales, las Escaleras de Honor de Francia e Italia, el Ascensor Presidencial con todos sus lujos y la Explanada que da a la calle Rivadavia por donde ingresa cada día la Presidenta.

Recorrer la Casa de Gobierno es una experiencia única, emotiva y trascendente, ideal para hacer en familia. Los espacios conocidos a través de fotos y videos se abren al visitante curioso que sabe apreciar el valor de aquellos rincones que encierran los destinos del país y las claves de su historia.

Datos Útiles
Sábados, domingos y feriados de 10 a 18 hs. Cada veinte minutos parte un contingente.
Ingreso por Balcarce 50.
Duración total del recorrido: 30´
Se permite tomar fotografías.
Acceso libre y gratuito.

Por Pablo Mascareño para lugaresdeviaje.com


¿Hiciste la visita? Contanos tu experiencia.

Descubrí qué más podés hacer en Buenos Aires y otros museos que vale la pena visitar en http://www.tnt.travel/

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martes, 16 de noviembre de 2010

Verano 2011: Mar del Plata renovada...

Esta vez la temporada arranca más temprano y con alfombra roja, tendida para reyes y presidentes que entre el 4 y 5 del mes próximo pondrán a la ciudad en la vidriera internacional como sede de la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. Un acontecimiento que acaparará la atención de la prensa mundial y que, además, compartirá marquesina con la cartelera teatral que también arrancará en la primera semana de diciembre, casi como continuidad del Festival Internacional de Cine.


Apertura de gala para un verano más que prometedor en el principal destino turístico del país. Los operadores saben bien que el tipo de cambio aleja cada vez más a playas muy tentadoras para la clase media alta argentina, como Brasil y Uruguay. Entonces acomodan su oferta para un perfil de viajeros más exigente. En principio, y al igual que el resto de los balnearios de la costa atlántica, el compromiso inicial es el de suba de precios moderada. Por aquí entienden bien que a la hora de elegir el lugar de descanso, los turistas argentinos valoran las playas marplatenses y su amplia agenda de actividades y espectáculos, pero también que no descuidan el bolsillo.



¿Con qué se encontrarán este verano? Sin duda, con una Mar del Plata que suma atractivos y, como es una constante desde hace varias temporadas, vuelca mayoría de esfuerzos y novedades en el frente de costa.

La visita de los jefes de Estado requiere algunas obras de maquillaje, lejos de aquellas profundas y radicales que se concretaron en 2005, en vísperas de la IV Cumbre de las Américas. Ahora, el primer objetivo es mostrar espléndido todo el circuito de cara al mar. Para eso el municipio iniciará un plan de remozamiento de parques y plazas del sector, que deberá estar completado en dos semanas, con espacios verdes renovados y muy floridos.



En ese recorrido aparece involucrado el sector de Punta Iglesia, a pocos metros del complejo del Casino Central. El primer paso, que estará listo para este verano, es iluminar y equipar el muelle de pesca. Malecones de agua, cestos y mobiliario urbano prometen cambiar la imagen del sector que fue, hace más de un siglo, el primer puerto de la ciudad. El escenario se integrará así a la Plaza de las Américas.

Un proceso similar se da en el circuito de Varese a Cabo Corrientes. Ya en 2009 se dieron allí los primeros cambios. Las obras continuaron sobre las barrancas, donde se construyeron rampas y donde se inaugurará, frente al primero de los paradores, una construcción que incluye salón de fiestas, restaurante, drugstore y estacionamiento.

El sector también se posicionó como favorito para la práctica de deportes náuticos. Hay bajadas para las embarcaciones y la guardería forma parte del proyecto integral.



Los visitantes también tendrán este verano más y mejores opciones a la hora de alquilar departamentos. Mar del Plata es un verdadero obrador. Las cifras hablan de más de 300 obras en marcha. Antes del inicio de este verano se inaugurarán más edificios de categoría que, ante la saturación del frente costero, encontraron espacios en otros tradicionales y cotizados barrios. La opción, como se percibe desde hace dos años, encontró buena aceptación en el mercado.

Ese mismo ritmo se puede percibir en el rubro gastronómico, que se expande tanto por tradicionales paseos como por rincones perdidos que ganan fama a partir de buenos platos que allí se sirven. La zona de Güemes y sus inmediaciones es de las favoritas para los inversores. Además, varios restaurantes históricos remodelaron o mejoraron instalaciones. Y en algún caso le dan vida a casonas históricas, como ocurre con un inmueble de piedra a la vista en avenida Colón y la costa.

Un esfuerzo similar se ha percibido en la hotelería, donde los nuevos establecimientos son pocos, pero por decenas se cuentan los que apostaron a mejorar sus habitaciones y servicios.

Otra inversión fuerte y llamativa se verá en el rubro teatral. Las salas Neptuno y Lido, sobre la calle Santa Fe al 1700, fueron remodeladas y ahora forman parte de un complejo que tiene un nuevo integrante: el teatro Bristol, que con 500 butacas ocupa el espacio que hasta hace algunos meses era parte de una galería comercial y recupera para los artistas el mismo lugar donde hasta mediados de los años 80 funcionó el teatro Astral.

Por esas salas se repartirán, durante la temporada, Los Nocheros, Juan Pablo Geretto y Coco Silly. La cartelera de espectáculos promete ser amplia, pero con una particularidad: el género revisteril pierde presencia y se afianzan las obras de texto y los musicales. El rubro quedó aquí en manos de Carmen Barbieri. Aunque se estima que la taquilla la dominarán Alfredo Alcón y Guillermo Francella, con Los reyes de la risa.

Además hay una serie de recitales programados en la ciudad, la mayoría con grandes figuras nacionales del rock, que se repartirán entre el Estadio Polideportivo y en discotecas.



Estas y otras novedades se promocionaron días atrás en la Feria Internacional de Turismo (FIT), donde la ciudad hizo otro esfuerzo para tentar a operadores extranjeros y ganar mayor presencia en el mercado internacional. El stand era una réplica a escala del edificio del Casino Central e incluía mesa de ruleta real para que los asistentes probaran suerte. Como para que, entre apuestas por plenos y chance, entren poco a poco en clima de lo que el verano les reserva en Mar del Plata.

Por Daría Palavecino para La Nación, noviembre 2010.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Mendoza: Volcanes extinguidos de la Payunia...

El desierto negro de la Payunia, único en el mundo, es apenas una porción de esta sorprendente área volcánica protegida donde se levantan 830 conos extinguidos. Un lugar complejo, bello y poderoso, valorado como un tesoro por los científicos que exploran la vida actual y encuentran en ella un testimonio del pasado.


Dijo Mario Benedetti cierta vez: “En algunos oasis, el desierto es sólo un espejismo”. Quién sabe si el poeta y escritor uruguayo anduvo por aquí, pero bien le cabe a la Payunia todo el esplendor de su frase. Ubicada unos 180 kilómetros al sudeste de Malargüe, la reserva natural más grande de Mendoza abarca 442.996 hectáreas y su nave insignia es, ante todo, un lugar que sorprende a quien llega por primera vez esperando ver sólo algunos volcanes y suelos áridos.

Verdadera joya para los científicos, la Payunia posee de más de 2000 conos en toda la región (algunos realmente perfectos), en tanto los 830 picos del estricto sector protegido se levantan en medio de suelos multicolores, fauna y flora autóctona. Sectores de una singularidad vigorosa, como Pampas Negras, muestran una superficie única en el mundo por forma y dimensión, y extensas coladas basálticas comparables con otras presentes en Islandia, Hawai y... Marte. El requisito es entonces tener los ojos siempre abiertos y el dedo índice ágil para la fotografía, para disfrutar de los paisajes y enseñanzas del rincón más curioso del sur mendocino.

Rojo, negro, amarillo y el imponente azul del Payún Liso detrás, con 3680 mnsm.



FUSION GEOLOGICA Podría decirse que todo Malargüe es un área de transición geológica: en pocos kilómetros es posible encontrar restos de vida humana, fósiles marinos y otros terrestres. Por ejemplo, se están estudiando huellas en las cuevas de Manzano y las bardas del cerro Mesa, que hablan de humanos con unos 12 mil años de antigüedad. De ser así se estaría frente a una de las más antiguas poblaciones de América. Muy cerquita, fósiles marinos de varios períodos y otros de tipo continental terrestre (como el ictiosaurio del período mesozoico-jurásico hallado en Manqui-Malal) yacen bajo la misma tierra.

La diversidad geológica hace única a la región, que puede mostrar –a diferencia de otros sitios– “fenómenos sobre fenómenos”, es decir, distintas explosiones volcánicas, distintos restos fósiles, distintos vestigios de la antigüedad, unos sobre otros en un mismo lugar. Cabe conjeturar que si hubo vida humana hace unos 12 mil años y estos volcanes tuvieron su mayor actividad entre once y siete mil años atrás, aquellos ancestros fueron espectadores directos de los brutales estallidos y movimientos del suelo, ante paisajes de ríos de lava y cielos de ceniza. En esa singularidad, la Payunia es una gran ventana a la formación de la tierra, un territorio que aseguran está en “lista de espera” para ser declarado pronto Patrimonio de la Humanidad. “Cuando la placa oceánica se introdujo debajo de la continental, elevó la Cordillera de los Andes y tomó un ángulo muy profundo que hizo presión directamente sobre el magma. Desde ese momento empezó a provocar escenarios para volcanes, en lo que se conoce como el Corredor de Fuego, mencionados como de retroarco, es decir que empezaron a explotar mucho después por la zona posterior a los picos cordilleranos que tienen millones de años.” Esa placa que estaba abajo nunca se quedó quieta, sino que con cada movimiento producía en la zona una gran cantidad de cámaras magmáticas que tiempo después salieron con furia por medio de estos volcanes.

LA EXPERIENCIA La propuesta invita al Circuito Volcánico, que puede llevar uno o varios días, alternando campamentos y exploraciones en el cielo con aparatos especiales del Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Auger, otro orgullo local. Nuestro recorrido, de día y medio, comienza en plena ciudad cuando Germán Cara, guía de Aires de Libertad, propone llegar a lo que él denomina “lo mejor” de Malargüe: “Si bien tenemos territorios espectaculares como la Caverna de las Brujas, los picos cordilleranos, lagunas y aguas termales, hay otras cavernas, lagunas, montañas y termas en varios lados del país y el mundo. Pero un territorio como Payunia no hay en todo el planeta”, asegura.

La salida implica levantarse temprano para llegar en dos horas a la reserva, recorriendo la mítica RN 40. La llegada a La Pasarela, un majestuoso cañón lávico de dos kilómetros y medio que es la puerta de entrada al mundo de los volcanes, es lo primero que llama la atención: al estallar uno de los volcanes desprendió lava basáltica que salió de mucha profundidad y corrió, compacta, como un mármol negro lustrado con cera.

Esta formación, llamada pâhoehoe por los hawaianos, avanzó provocando cavernas internas dadas por el enfriamiento del ambiente, mientras su río principal seguía adelante. Cuando se encontró en el camino con el río Grande, lo pasó de largo cortándolo y formó un dique natural. Con el tiempo, el agua de deshielo comenzó a subir y su temperatura primero solidificó ese otro cauce de lava incandescente y luego lo resquebrajó, metiéndose en las grietas hasta hacer de ellas este gran cañadón.

La cita siguiente a La Pasarela es Pampas Negras, un horizonte cubierto de areniscas y pequeños trozos de rocas de un negro poderoso esparcidas a través de nubes oscuras a muy baja altura. Una media hora después se llega al volcán Las Bombas, exhibición de gotas petrificadas que fueron eyectadas de los cráteres, todo un testimonio de lo que ocurrió cuando las erupciones eran frecuentes. Regadas sobre la cara oriental, las “bombas” soltadas al cielo –que al solidificarse cayeron con perfectas formas circulares– hacen estremecer a cualquiera que las toque, con ejemplares cuyos diámetros van de unos centímetros a un par de metros.

La parada siguiente nos lleva a Los Colores, nombre que resume los rojos, negros y azules del suelo, mezclados con el radiante amarillo de los coirones (una de las pocas especies vegetales que soportan estos suelos) y un cielo habitualmente azul. Esa gran pintura de tonalidades llamativas da paso al Museo de Cera, nombre que desplazó al original Los Troncos, donde se encuentran figuras curiosísimas, especialmente de animales (un topo, dos ballenatos, un zorro) sobre el filo de una ladera rojiza, mirador de otros conos lejanos. A esa altura uno ya encuentra formas en todo lo que ve.

La hora del almuerzo encuentra al grupo camino del Real del Molle, un arbusto de unos ocho metros de diámetro que a simple vista parece feo y no dice nada. Pero un par de datos hacen que se lo mire con otros ojos y la imaginación vuele un rato: “Hay investigaciones que le dan unos 500 años, y como es la única planta que ha crecido más de un metro de altura, se sabe que aquí descansaban las poblaciones antiguas. Sí, justo donde estamos nosotros”, completa el guía.

El cañón lávico La Pasarela, la puerta de entrada al mundo de los volcanes.


RIOS DE LAVA Cae la tarde y es tiempo de pensar en el descanso. Ante la atenta mirada de los gigantes, el campamento volcánico comienza a ser realidad, pero antes queda otra visita. Acompañado de las figuras inmóviles del Payún Matrú, a más de tres mil metros de altura y con nueve kilómetros de diámetro en su cráter, la llamativa silueta del volcán Herradura y el pico máximo del lugar, los 3680 msnm del Payún Liso, el camino nos lleva al Morado Norte. Este volcán de tonos rojizos es uno de los grandes protagonistas del lugar por ser responsable de la lluvia de lapillis más grande del planeta. Se trata de cenizas volcánicas expandidas como pequeñas piedritas hasta el infinito, producto de un fenómeno que supone la existencia del gas en la erupción. Subdividida en partículas muy chiquitas, esa “pluma volcánica” fue arrastrada por los vientos y desparramada a mansalva como una lluvia sobre el suelo malargüino.

“Este es apenas uno de los fenómenos que se dieron en la zona. En 2008 hubo un congreso de vulcanología donde se encontraron nuevas evidencias, como los siete ríos de lava superpuestos. Allí se destacó la riqueza del lugar, que no sólo tiene muchos volcanes sino una gran diversidad entre ellos, lo que le otorga una importancia científica clave para el estudio de la tierra a nivel mundial. Entre esos ríos de lava está el más largo del planeta, de 185 kilómetros.” Esa colada que menciona Germán Cara llega hasta la cuenca del río Salado-Chadileufú, en la provincia de La Pampa, lo que da cuenta de la magnitud que tuvo en su momento.

Si bien hubo aquí muchos tipos de erupciones, generalmente han sido de características explosivas y piroplásticas. Hubo también de carácter implosivo e hidromagmático: al estallar el volcán estaba sumergido bajo ríos subterráneos y quizá debajo del océano (la región tuvo dos entradas del Atlántico y una del Pacífico), por eso al salir la lava entró el agua y petrificó las “tuberías” por las que salía caliente, generando muchas chimeneas que se pueden ver en la superficie.

Ya es tarde y la aventura concluye por hoy. Después de armar las tres carpas llega el asado en horno de barro, y es tiempo de chistes, anécdotas y el recibimiento de la luna llena acompañado del sonido de los bombos legüeros. Algunos zorros grises comiendo las sobras distraen el sueño, pero el cansancio es grande y finalmente vence. El grupo que está de visita se duerme, mientras algunos recorremos las imágenes del día y de esa historia escalofriante con la sensación de tener más claro aún el lugar minúsculo que ocupamos en la naturaleza. La mañana siguiente muestra a Febo naciendo detrás de los volcanes, y basta saber que aún queda la vuelta para volver a estar atento y descubrir algo más de ese mundo alucinante de los gigantes dormidosz
Por Pablo Donadio para Página 12, noviembre de 2010.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El valle escondido... Cochamó!

Ríos turquesas, paredes de granito, bosques milenarios de alerces... Además de sus paisajes deslumbrantes, este rincón secreto y de difícil acceso es un paraíso para los escaladores ...



(El Mercurio /GDA).- Este valle no debería estar aquí, resplandeciendo como un tesoro esmeralda y siempre verde al final de este Arco Iris. Si todo hubiese salido como alguna vez estuvo planeado, esta exuberante selva valdiviana encajonada entre inmensas paredes de granito se habría convertido en una extensa pampa abierta por los incendios que los ex habitantes de la zona provocaron durante la década del 40, buscando aumentar la explotación ganadera del valle.

Tampoco deberían estar acá los bosques de mañíos, lumas, canelos, coigües e impresionantes alerces de más de tres mil años, especie que cubre un 25% del valle: tendrían que haber caído bajo los golpes de hacha primero y el rugir de las humeantes motosierras después, como parte de la explotación forestal que se ha intentado desarrollar aquí desde 1900. Actividad que nunca se realizó a niveles industriales, debido a la falta de caminos: la única vía de acceso terrestre que posee el valle sigue siendo un irregular sendero recorrido por arrieros patagones desde hace casi 200 años. La misma vía que estaría a punto de convertirse en una cómoda ruta diseñada por el gobierno de Ricardo Lagos, si todo hubiese resultado como fue planeado. Un camino donde autos y camiones podrían recorrer los escasos 46 kilómetros que separan la Argentina del estuario del Reloncaví.

Si todo hubiese salido como estuvo planeado, este valle que se extiende majestuoso a los pies del cerro Arco Iris estaría cubierto por las aguas del río Cochamó, debido a alguno de los siete proyectos hidroeléctricos que pretendían instalarse aquí.

Si todo hubiese salido como alguna vez estuvo planeado no estaríamos aquí, en la cumbre del cerro Arco Iris, rodeados de impresionantes paredes de granito esculpidas por el viento y la lluvia. Muros de roca repletos de figuras geométricas, vetas, volúmenes filosos y diedros imposibles, que hacen delirar a escaladores y observadores. Paredes que hoy están cubiertas de planchones de hielo que, al desprenderse, retumban como truenos a lo largo del valle.

Pero contra todo pronóstico nada de eso sucedió. Los incendios fueron consumidos una y otra vez por la lluvia que bajó por cada muro de granito, manteniendo al bosque húmedo y vivo. Los alerces permanecieron en pie, luego de que los habitantes dejaran la zona hace casi tres décadas para mudarse al pueblo costero de Cochamó, empujados por la crudeza del invierno y la ausencia de caminos. Y la nueva ruta planeada finalmente se construirá en el vecino valle del río Manso, luego de que los habitantes del pueblo y la organización Conservación Cochamó (formada por empresas turísticas de la zona) demostraran que ese trazado era más eficiente por número de habitantes y condiciones geográficas.

Así, deshabitado y de difícil acceso, Cochamó se convirtió en un rincón escondido al norte de la Patagonia. Uno que se puede apreciar en todo su esplendor desde la cima del cerro Arco Iris. Desde aquí, lo que se ve es un valle milenario con alerces que trepan por la roca, cruzado por un río turquesa cuyos recovecos se asoman entre el denso follaje, como el sol que apareció apenas pisamos la cumbre, después de seis horas de escalar por un sendero agreste sin el más mínimo asomo de huella.

Un mirador que se alcanza después de cruzar el bosque, trepar con cuerdas tres rocas, subir por raíces que forman escaleras naturales, montar troncos caídos, esquivar árboles que se aferran a piedras enormes y pisar un colchón de humus intacto, con la delicadeza de un bailarín de ballet en zapatos de trekking, hasta llegar a una cumbre nevada que sobrecoge. Un sendero que regala una vista que hasta hace poco era monopolio de cóndores y escaladores, y que hoy revela, a quien pague el precio en sudor y espasmos musculares, la belleza de este valle. Uno que parece haber sobrevivido a todo y que ahora espera sobrevivir a su creciente fama.



El secreto de la montaña
Me traicioné al tercer día. Me había prometido que esa pregunta no saldría de mi boca, y durante dos días lo cumplí casi sin problemas: me mordí la lengua durante las seis horas de caminata por la única vía de entrada al valle. Una huella a veces rocosa, casi siempre fangosa, y con trincheras que alcanzan los dos metros de profundidad, producto de la erosión del ganado que lo ha cruzado durante siglos. Un sendero silencioso y solitario -como todos los del valle- difícil de caminar y muy bello de recorrer. Complejo incluso para los caballos, como descubriría bajo una lluvia intermitente, regresando a la civilización en el lomo de Oro Negro.

Mantuve mi promesa el segundo día mientras subía el cerro Arco Iris, gracias a las vistas que con cada escalón natural, con cada claro del bosque y con cada roca expuesta al valle, se volvían cada vez más majestuosas, hasta llegar -con la nieve primaveral hasta las rodillas- a obtener una vista impresionante.

Pero después de caminar y resbalar, subir y bajar durante 16 horas en dos días, resultó inevitable la traición. Entonces hice la pregunta: ¿Falta mucho? Una hora después, comiendo mandarinas en un hermoso túnel de quilas, volví a preguntar, sólo para hacer más liviano el peso de la mochila: ¿Y cómo es? Parado sobre un tronco, con las manos en los bolsillos y sin una sola gota de sudor en la frente, Michael Sánchez (27 años, guía puertomontino, alpinista, escalador de roca tradicional, amante de Cochamó) sonrió paternalmente jugando al misterio: No te voy a decir nada. Ya vas a ver cuando lleguemos.

Ibamos camino al Trinidad, la pared vertical que inició el desembarco de escaladores de todo el mundo en el Valle de Cochamó.

Fue en 1996 cuando el estadounidense John Foss, que acababa de recorrer en kayak el río Cochamó, le mostró fotografías del valle a un par de compatriotas escaladores, que intentaron llegar a esas enormes paredes de granito que se veían como telón de fondo, siendo detenidos por las quilas del lugar. Uno de ellos conoció en Yosemite -parque nacional estadounidense- a un inglés que, junto a su novia, crearía el primer trazado de este sendero que lleva a los pies del Trinidad. Y desde entonces el secreto del valle comenzaría a difundirse lentamente por el mundo de los escaladores de roca.

Nunca Más Marisco
Desde 2000, por las innumerables paredes que rodean al valle han pasado de mutantes a monos. De escaladores extraordinarios a muy buenos, como dicta la jerga de la especialidad. Del famoso grupo de alpinismo italiano Ragni di Lecco a estrellas mundiales de la escalada en roca como el austríaco David Lama o el alemán Thomas Tivadar. Entonces, a cerros históricos como La Junta o Trinidad se sumó el bautizo de paredes hasta entonces sin nombre como El Gorila, El Monstruo y Matelandia, junto con la creación de rutas de escalada con nombres como Nunca Más Marisco (bautizada por unos italianos que se enfermaron al comer en Puerto Montt), Tabanos Na Cara (ruta de unos brasileños atacados por esos insectos que habitan estos bosques en enero) o Cien Años de Soledad (vía abierta por unos franceses que se pasaron cuatro días completos colgando de la pared antes de llegar a la cumbre), todas historias que se encuentran en los topos, los mapas de las rutas de escaladas que se guardan en Refugio Cochamó, uno de los dos únicos hospedajes que existen en todo el valle, propiedad del escalador estadounidense Daniel Seeliger, que se ha dedicado a recopilar la historia de Cochamó, donde llegó a instalarse luego de volver desilusionado de Yosemite.

Y junto a su fama, Cochamó se ganó un apodo que parece un halago, pero que no le hace justicia al valle: el Yosemite chileno.

"Los gringos cuando llegan acá quedan locos. Les gusta lo salvaje que es", dice Michael Sánchez, el único chileno que ha abierto siete rutas en las paredes del valle, el único que ha bautizado un cerro de Cochamó (Milton Adams) luego de ser el primero en escalarlo. "En Yosemite está prohibido todo. No se puede acampar, llegan buses llenos de turistas, hay que pedir permiso y hora para escalar. Acá no. En Cochamó está lleno de rutas no abiertas, de paredes nunca escaladas. Es el paraíso para un escalador." Un lugar de paredes vírgenes, donde se realiza sobre todo escalada tradicional, casi sin intervenir la roca con chapas que queden ahí.

Mantener esa pureza es la idea de Conservación Cochamó, aplicando un modelo cercano al neozelandés, donde los senderos no reciben más carga que la que pueden soportar -un número fijo de turistas por año-, para seguir viviendo lo que hoy se puede experimentar en los trekkings de Cochamó: un valle que uno puede recorrer incluso en verano, sin toparse con nadie.

"Cochamó es un proyecto emblemático para el gobierno", dirá Fernando Ortúzar, director regional de Turismo. "Se está trabajando para transformarlo en parque nacional con valor agregado, con un modelo de gestión que luego se pueda replicar en otros parques", explicará.





Placer único
Es ese placer del lugar único, profundamente bello, solitario, lo que se siente nuevamente al terminar el sendero que lleva hacia el Trinidad.

El placer de subir una pequeña cuesta que ahora, a comienzos de la primavera, termina abruptamente en la nieve que cubre los pies de la pared. Alzar la vista y toparse de frente con una inmensa muralla de granito. Armar la carpa, mientras una avalancha de granizo brota como cascada en medio de la piedra, armando un espectáculo inolvidable. "Es el cerro que te saluda", dice riendo Michael, sin una gota de hippismo metafísico. Mirar el Trinidad por última vez a la mañana siguiente, antes de emprender el regreso con la carpa dentro de la mochila. Ver cómo en el instante de la última mirada, la cascada de granizo brota por segunda vez. "Es el cerro que se despide", dice Michael, esta vez más serio. Volver a La Junta, a encontrarse con Tatiana y Horacio, las únicas personas que viven durante todo el año en el valle de Cochamó. Volver a caballo bajo la lluvia durante cuatro horas. Regresar a los caminos, a la luz eléctrica, a la señal de celular. Refugiarse de la lluvia al final del camino en la casa de don Tato, un gaucho que no duda en invitarnos a su casa para compartir su mate, su leña, su pan y salchichas, mientras esperamos la camioneta que nos lleve a Puerto Varas. Recordar los espectáculos naturales del valle. Esperar que todo eso siga ahí, escondido en este valle escondido. Esperar que esta vez, por fin, todo resulte como ha sido planeado.

Por Marcelo Ibáñez Campos. La Nacion, noviembre de 2010

lunes, 8 de noviembre de 2010

Dominicana: Algo más que una playa...

Arena y sol, pero también historia y cultura en uno de los destinos caribeños más recurrentes para los argentinos




PUNTA CANA.- "República Dominicana lo tiene todo." Con una sonrisa algo chueca y simplona, orgulloso de las fotos de paradisíacas playas locales en su celular, Pri soltó esas palabras mientras recorría con su mirada un lujoso lobby lleno de turistas.

Pocas veces, Priscilio, un tímido y taciturno chofer de buses, se había animado a abrir la boca durante el viaje. Pero esa vez sintió que pisaba sobre seguro: no hacía más que repetir el slogan impreso en las guías que las autoridades de Turismo local dejan en los hoteles.

Pero no por ser un producto del marketing el lema faltaba a la verdad. Es que a las playas de fina arena blanca bañadas en un Caribe turquesa, República Dominicana agrega la imponente infraestructura hotelera de la zona este, competencia directa de Cancún, y toda la autoridad histórica que otorga ser el país donde se inauguró el Nuevo Mundo.




La oferta dominicana es amplia. Boca Chica y Juan Dolio, la Romana y Bayahíbe, Samaná, la costa norte (fundamentalmente, Puerto Plata y Cabarete), Jarabacoa y Costanza o Barahona y Pedernales. Pero el país, el vecino rico de la pobre Haití, tiene dos brillantes estrellas: Punta Cana, en la costa este, y Santo Domingo, su capital. El turismo representa cerca del 10% del PBI dominicano.

Capcana, el futuro
Los grandes ventiladores son el único refresco para los más de 30°C -un promedio durante todo el año- que humedecen la ropa de los recién llegados al renovado aeropuerto de Punta Cana. La estructura, un gran quincho con techos de palma cana, tipo de palmera que le da nombre a la región turística, no esconde del todo las algodonadas nubes típicas de la temporada de lluvias.

Es tiempo de ciclones en el Caribe. Así son todos los años entre julio y fines de noviembre, aunque el sol no deja de decir presente de vez en cuando. Eso sí, los dominicanos agradecen que Jenny, el último huracán que provocó destrozos, haya sido hace seis años, en 2004.

Un taxi a la zona de grandes hoteles cuesta unos US$ 25. En el camino se abre la ruta hacia Capcana, el lugar que, piensan los dominicanos, se convertirá en exclusivo por la intensiva sumatoria de villas, hoteles y campos de golf. De estos últimos hay 27 en República Dominicana, pese a que el béisbol es el deporte más popular y Sammy Sosa el principal referente del país en las ligas norteamericanas.

A la región de Punta Cana se la conocía hace tiempo como Monte y Culebra. Pero eso fue antes de que se inaugurara allí el primer gran hotel, en 1979 (un Club Med). En 1994, la zona explotaría turísticamente y, pronto, se convertiría en destino de lujo, principalmente para viajeros europeos. Los carteles en cirílico develan parcialmente el futuro: los rusos ya son inversores y turistas privilegiados.

Punta Cana es all inclusive (todo incluido). No hay un centro definido, sino kilómetros de rutas internas bordeadas por una infraestructura a estrenar, similar a la que puede encontrarse en Miami, y paredones que terminan en las fastuosas entradas de nada menos que 58 hoteles cinco estrellas.

Para la mayoría de los turistas, cada uno con su respectiva pulserita, todo pasa dentro de estos resorts. Allí hay comida, bebida y, claro, playa sin límite.


En promedio, la habitación oscila entre US$ 170 y 250 dependiendo si se llega en temporada baja o alta. Como en casi todo el Caribe, las cadenas españolas son las grandes protagonistas. Pero existen muchas más opciones: Punta Cana representa el 60% del total de camas (35.000 habitaciones) en República Dominicana.

Pero si los 50 kilómetros de arena, el relax interminable y el exceso alimentario aburren, existen también algunas excursiones que, por ejemplo, se adentran en la cordillera oriental en busca de algo de color local. Allí, pasando un complejo de riña de gallos (legalizada en el país), competencias callejeras de dominó y uno de los hogares del dictador Rafael Leónidas Trujillo, se puede conocer una casa típica en la que todavía se producen café y cacao al estilo tradicional.

Con algo de suerte se podrán probar algunos platos criollos típicos como el mofongo (plátano asado, arroz, chicharrones de cerdo y ajo, todo servido en un pilón) o la bandera dominicana (habichuela, arroz y carne). Para beber, no hay dudas: la mamajuana (hierbas naturales utilizadas antiguamente para medicina, ron, miel y vino). Es también conocida como el viagra dominicano por sus supuestos poderes afrodisíacos.

Existe una historia folklórica sobre el origen de la mamajuana. Relata que un hacendado de la zona norte del país, ya entrado en años, buscaba casarse con una joven. Casi sin esperanzas pidió a la curandera de la zona, doña Juana, más conocida como la Mama, una poción mágica que lo ayudara en tal cometido. El final del cuento es abierto.

El paseo continúa en una estancia en la que se conoce un viejo trapiche. Allí se puede probar el guarapo: la esencia de la caña. Una bebida azucarada y refrescante que solía tomarse en las ciudades hasta que se reemplazó por la Presidente, la cerveza local.

El punto final del camino es la playa pública de Macao, un enclave en el que el mar Caribe y el océano Atlántico se unen. Quizás uno de los únicos lugares de la costa este en el que puedan encontrarse olas (un tip para los surfistas). En una loma al fondo de la playa, un Westin en construcción añade algo de cemento entre tanto verde.

Más allá de la costa
"Tome algo de vitamina R", dice el capitán. Es su forma de ofrecer ron (generalmente Brugal o Barceló) a los invitados. La bebida caribeña es una gran protagonista en el catamarán camino a Isla Sahona, otro paraíso de playas blancas, palmeras y agua transparente. El reggaeton (y no el merengue y la bachata, típicas del lugar) suena fuerte de fondo, mientras un negro y una negra, parte de la tripulación, hacen bailar a todos.

Es una de las excursiones clásicas. Cuesta US$ 89 e incluye el transfer desde el hotel hasta Bayahíbe (una hora), el catamarán (40 minutos), pescado y pollo a la parrilla en la isla, y un paseo por la llamada piscina natural: un impresionante banco de arena en medio del mar para hacer snorkeling en busca de estrellas marinas.

Otra de las opciones más recurrentes es nadar con delfines, tiburones y mantarrayas. Por US$ 120 se podrá acceder a la llamada Dolphin Island que, a pesar de su nombre, es más bien una plataforma a cinco minutos de la costa.

Como el día, la noche de Punta Cana suele vivirse en los hoteles. No faltan allí discos y casinos. Pero lo divertido está afuera. Después de una buena parrillada de mariscos frente al mar en Capitán Cook (en una zona llamada El Cortecito), las opciones para bailar son el turístico Imagine y el local Mangú.


El primero es bien original: se trata de un boliche dentro de una cueva en la que todavía puede verse algún que otro murciélago. Hoy es la disco de moda. El segundo, en cambio, es un lugar bastante caliente para el turista que sólo busca un poco de música.

Moneda
El tipo de cambio es US$ 1 = 37 pesos dominicanos. En los restaurantes, la propina -del 10%- viene incluida en la cuenta. Un taxi del aeropuerto a los principales hoteles cuesta unos 25 dólares.

FIESTA EN LAS CALLES DE SANTO DOMINGO
SANTO DOMINGO.- Los tambores se escuchan a lo lejos. El calor es sofocante entre la multitud. Los pañuelos verdes y rojos cortan el aire a toda velocidad siguiendo las notas de la música de palo -estilo norteño- que retumba en los grandes parlantes. Es 29 de septiembre y en Santo Domingo se venera a San Miguel -retazos de la santería aún presente en un país católico- ofreciéndole ron y tabaco.

Algunos fieles sostienen botellas de bebida blanca envueltas en bolsas de papel en sus manos. Las guaguas (combis privadas de transporte de pasajeros) y los motoconchos (motociclistas que hacen de taxistas) tocan sus bocinas.

Lejos se vislumbran las ruinas del monasterio de San Francisco, uno de los monumentos históricos que ofrece la primera urbanización del llamado Nuevo Mundo. La historia cuenta que, al llegar a América, Cristóbal Colón fue expulsado de las Bahamas y de Cuba por sus habitantes, pero logró fundar una villa en el norte de República Dominicana llamada La Isabela.

Quemado el asentamiento, instó a su hermano Bartolomé a crear Santo Domingo (La Nueva Isabela) al sur del país en 1496. Esa historia es parte del atractivo turístico local. E impulsó incluso la construcción de un monumental mausoleo al navegante que desde el aire tiene forma de cruz. Dentro de su cúpula de 80 metros de alto, se supone, se encuentran los restos de Colón. Aunque España, a contramano, dice tener sus cenizas en Sevilla.

En el casco histórico
Apenas se entra en el casco histórico aún amurallado se arriba a la santa basílica catedral metropolitana de Nuestra Señora de la Encarnación (la catedral, como se la conoce), la primera del Nuevo Mundo (1523), hecha de ladrillo y piedras caliza y coralina. Frente a la catedral, en una suerte de batalla entre lo nuevo y lo viejo, se instaló un Hard Rock Café. En esa calle, las joyerías buscan clientes para las piedras de larimar (joya celeste que sólo se encuentra en República Dominicana), aunque también se comercializan el ámbar y el coral negro.

En la esquina, por la calle peatonal El Conde, sobresale el campanario blanco y enrejado del Palacio Consistorial (municipal). La vía, con tiendas locales, restaurantes y artesanos, está iluminada por faroles negros de tres lámparas amarillentas y adornada con bancos de madera y baldosas blancas y rojas.

Quedan pocas casas coloniales originales de la época en que vivió Nicolás de Obando, primer gobernador (1502). Muchas fueron restauradas y son oficinas gubernamentales, bancos o embajadas. No obstante, todavía se mantienen veredas pequeñas y calles angostas y adoquinadas.





El camino sigue hasta el primer hospital de América, San Nicolás de Bari (1503-1508). Desde 1998, cuando el huracán George pasó por la ciudad, son sólo ruinas para visitar o utilizar como set de fotos para modelos. Insólitamente, la iglesia de la Virgen de Altagracia, al lado de la construcción, no sufrió daños.

Fotos de novios
Unos metros adelante, una subida empedrada hace vivir un déjà vu a los cinéfilos. Allí se filmaron algunas de las escenas de El Padrino II, representando en la ficción a La Habana. La calle Hostos, una curva de barandas verdes y casas de colores, es el lugar habitual de reunión de muchos dominicanos para sus tradicionales fiestas.

De vuelta en el monasterio de San Francisco, la calle Tejeda es la guía hacia La Casa de los Dulces y del Cordón. Esta última, donde se solía pesar el oro en tiempos coloniales, es hoy irónicamente una de las sedes del Banco Popular.

Los novios van y vienen. Caminan y se frenan. Sin perderles pisada, implacable, un fotógrafo los sigue alrededor de la plaza España intentando congelar el momento. Se paran bajo los impactantes arcos del alcázar de Colón, donde alguna vez vivió Diego, hijo de Cristóbal, con María de Toledo y sus siete hijos.





El bello palacio virreinal, con vista al río Ozama (que divide a la ciudad en la parte oriental y occidental), tiene 22 salas y luce espectacular en la noche dominicana. La plaza España, un escenario que tuvo entre sus actores al famoso corsario inglés Francis Drake, aparece hoy como un lugar ideal para cenar bajo la tenue luz de la historia.

PEQUEÑO DICCIONARIO DOMINICANO
Motoconcho: transporte en moto, servicio ofrecido en cada esquina.

Guagua: servicio privado de vans, de mucho uso entre los locales.

Vaina: cosa.

Pana: hermano.

Tigre: tipo.

Aplatanado: adaptado al ritmo de vida caribeño.

Chinola: maracuyá.

Toronja: pomelo.

Guineo: banana.

Lechosa: papaya.

Patilla: sandía.


Por Francisco Jueguen para La Nación, noviembre de 2010.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Elogio de los viajes lentos...

Como en el yin y el yang en la cosmogonía oriental, los opuestos se complementan: el día y la noche, el mal y el bien, lo dulce y lo amargo, etcétera. Y eso sucede con la rapidez, que antes predominaba hasta transformarse ahora en el libro Elogio de la lentitud ....


La comida rápida pasó a ser una mala palabra para el colesterol y el placer. Hoy hablamos de su opuesto, el slow food , que surgió en Bra, Italia, cuando en 1986 el periodista Carlo Petrini contagió su movimiento al mundo del consumo a fuego lento ( www.slowfoundation.org ) en italiano e inglés.

No hay nada más poderoso que una idea en su justo momento. Nuestra expectativa de vida sigue creciendo y queremos agregar calidad a este aguinaldo que supera los 80 años entre los hombres y, por supuesto, más entre mujeres, que son el sexo fuerte en serio.



Tortugas, liebres, caracoles

Si pensamos que el tiempo es oro, debemos elegir entre bajar los 10 segundos en 100 metros para triunfar con el dinero. La tortuga, que puede vivir más de 100 años en su paraíso de las Galápagos, Ecuador, vuelve a ganarle a la liebre que no supera los 10 y se lo pasa corriendo a salto de mata.

El caracol, con su casa a cuestas arrastrándose sin apuro, se ha convertido en la imagen dominante no sólo en los restaurantes globalizados, sino también a la hora de viajar. A nadie le molesta que lo llamen lenteja cuando organiza sus itinerarios, con prolijo cuidado.

Si algo faltaba, nos conmovió el rescate de los 33 mineros, donde no hubo apresuramiento, sino respeto al más mínimo detalle. Es el refrán que pide Vísteme despacio que estoy apurado .

Redescubrir barcos y trenes

Actualmente se llega a Europa en 12 horas, pero para tener un hijo es mejor recibirlo a los nueve meses, no antes. La biología tiene sus ritmos. Los viajeros, más que los turistas, lo comprenden, lo aceptan, lo disfrutan. Es una travesía, como Eduardo Mallea, que escribió en LA NACION, lo explicó en una de sus obras literarias más seductoras.

Con esta actitud de fondo no se pregunta ¿qué hay de nuevo?, sino que quiere saber ¿qué hay de bueno? Por eso apunta a los ingredientes. Ya no toma un avión sin pensarlo, por default, igual que en las computadoras. Y redescubre medios de transporte que había postergado. Por ejemplo, para recorrer los ríos, desde el caudaloso Amazonas en Brasil hasta los de los trayectos cortos en Italia (recordar el Po de las palabras cruzadas) o los trayectos largos del Rin o el Elba en Alemania. Hay barcos de tamaño mediano, confortables y con gastronomía gourmet, que siguen el ejemplo de Egipto. Dicho sea de paso, uno extraña el viejo vapor de la carrera para ir de noche hasta Montevideo o Asunción y espera hacer el viaje inaugural en el proyectado hotel flotante Ciudad de Paraná para 2011.

Estas inmensas avenidas de agua son una gran tentación para reemplazar el apuro (con ruido y complicaciones) de los aviones. Lo mismo se reitera con el auge de los trenes, no sólo europeos, porque también se registra en Asia y Australia. El éxito de los ferrocarriles de alta velocidad (promedio 320 kilómetros por hora) se extiende a las líneas convencionales, que superan largamente los 100 kilómetros y están cerca de los 200.

Hay un regreso al ferrocarril en los servicios comunes, que son una maravilla. Especialmente si volvemos a los buenos viejos tiempos de los coches nocturnos de Agatha Christie y su detective Poirot y nos gustan los camarotes para alternar con los buenos salones comedores porque forman parte del encanto.

Ya lo explicó don Miguel de Unamuno: "Para novedades, los clásicos".

Por Horacio de Dios para La Nación.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Destinos donde los deseos se cumplen...

Existen algunos rincones del globo que son famosos por su calidad de “mágicos” ya que allí van miles de personas para pedir deseos que, a veces, se cumplen.





Es verdad que la fe mueve montañas y también puede hacer que las personas se trasladen a lugares recónditos del mundo para recorrer y, de paso, pedir un deseo. Ya sea porque son puntos religiosos de mucho valor o estén envueltos en una tradición que se volvió mito, la realidad que es nadie que pase por allí deja de pedir el deseo que le corresponde y, por supuesto, espera que se le cumpla.

Si quieres pedir deseos y que se vuelvan realidad, tienes tu chance en los lugares que te mostramos a continuación.






- Fontana Di Trevi en Roma

Esta fuente, ubicada en el corazón de la capital italiana, es una de las más famosas y visitadas del mundo por su belleza y el mito que la envuelve. Las esculturas y las maravillosas caídas de agua datan del siglo I A.C., cuando todos los acueductos de Roma desembocaban allí. El Papa Clemente XII, en 1732, contrató al arquitecto Nicolò Salvi para que hiciera la fachada que enmarca la fuente y que podemos ver hoy en día.

En la actualidad la fontana es muy recordada por la icónica escena de la película de Federico Fellini “La Dolce Vita”.

Pero volviendo a los deseos, ningún turista o visitante vuelve de la Fontana Di Trevi sin haber tirado una moneda a sus aguas. La mítica historia cuenta que lanzando una moneda con la mano derecha de espaldas a sus cristalinas aguas, la persona volverá a Roma. Pero hay más, ya que si tira dos monedas, se enamorará en esa misma ciudad, mientras que con tres monedas se casará con la persona amada.

El Ayuntamiento de Roma declaró que, por año, se junta un aproximado de 900 mil euros en la famosa fuente, que se donan a obras de caridad. ¿Quién dijo que soñar no cuesta nada?






- Muro de los lamentos en Jerusalén

El Muro de los Lamentos es el sitio más sagrado del judaísmo, ya que se cree que es el último resto de lo que fue el Templo de Jerusalén. La gran pared fue mandada a construir alrededor del Monte Moria por Herodes “el Grande”, donde se construyó el templo. Los que profesan la religión judía se apoyan en el muro a realizar sus plegarias, pidiendo que Dios y los exiliados vuelvan a Israel, al igual que para que el templo vuelva a levantarse allí.

Es un lugar muy silencioso y lleno de gente, pero vale la pena visitarlo por su antigüedad y para realizar una plegaria, no importa el credo.

Todos los turistas y los locales también realizan un ritual antiquísimo: entre los trozos de piedra del muro introducen pedacitos de papel con deseos, plegarias o lo que quieran lograr.








-Virgen de Arraial D Ajuda

La iglesia de Nossa Senhora D Ajuda, construida por los jesuitas en 1549 y reconstruida en 1772, está ubicada en la localidad Arraial de Porto Seguro. Se dice que la iglesia se construyó allí porque se encontró una fuente milagrosa y, luego, se formó el pueblo a su alrededor.

En la iglesia es tradición hacerle una promesa a la Virgen y ella, en agradecimiento, hace que vuelvas a Arraial. Miles de fieles visitan a Nossa Senhora D Ajuda para agradecerle por favores concedidos, pedirle cosas o sólo dedicarle una plegaria.



- Santuario de Santa Rosa de Lima, en Lima

Miles de personas todos los años hacen fila en el santuario de Santa Rosa de Lima para celebrar su día, agradecerle y pedir cosas. En la iglesia de Santa Rosa se encuentra un viejo aljibe o pozo, como lo llaman todos, donde los fieles tiran estampitas, ofrendas y cartas con deseos, agradecimientos y pedidos para la famosa santa peruana. Muchos otros visitantes arrojan monedas o billetes mientras piensan en el deseo que quieren lograr.

¿Tú, visitaste alguno de estos lugares? ¿Se te cumplieron tus deseos? Cuéntanos aquí


Fuente: Todo para Viajar, noviembre 2010.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Excursión 4x4 ...a rodar por todo el país!

Del ripio patagónico a la tierra roja misionera, propuestas de diversas excursiones en 4x4 por la Argentina. El Camino del Monte Zeballos en Santa Cruz, un viaje entre los volcanes de La Payunia, un paseo por las entrañas del Parque Nacional Iguazú, una subida a la Cordillera de los Andes en La Rioja y una travesía a la puna catamarqueña.




Salir a recorrer un país en una 4x4 es una de las formas modernas de viajar que, a su vez, permite recuperar el espíritu originario del viajero que exploraba los vericuetos más intransitados de algún confín, sin un mapa de ruta ni un calendario demasiado fijo. Así, con una camioneta se puede avanzar por paisajes desolados donde no hay caminos y la fauna vive en libertad, casi sin contacto con la especie humana. Por lo general, los fanáticos de las 4x4 combinan la destreza al volante con una enorme cuota de contenido lúdico que, de alguna manera, les permite seguir jugando con los autitos como cuando eran chicos. Pero ser dueño de una camioneta doble tracción no es condición excluyente para disfrutar de estos paseos por algunos de los sectores más alejados y poco transitados de la Argentina, ya que existen empresas que ofrecen servicios por uno o varios días a precios bastante accesibles. A continuación, cinco alternativas por diferentes regiones de la Argentina.




Un alto en el camino por la selva misionera para observar mariposas.


SAFARI MISIONERO La excursión comienza frente al portal de visitantes del Parque Nacional Iguazú en una 4x4 que nos aleja de las grandes multitudes que visitan las cataratas. El vehículo se desvía por un senderito de tierra roja misionera que parece abrirse como un boquete entre la vegetación para conducirnos hacia las entrañas salvajes de la selva.

Este sector del parque fue catalogado como un área reservada para un bajo impacto humano, es decir que el ingreso de turistas está limitado a tres excursiones diarias con alrededor de 10 personas cada una. “No es un paseo para todo el mundo –asegura el guía– ya que fue pensado para quienes no se conforman con llevarse solamente la hermosa postal de las cataratas sino que se interesan también en una mirada ecológica de la selva.” Por otra parte, algunos sectores de este sendero llamado Yacaratiá están entre los mejor conservados del parque, donde la selva se puede percibir en su más puro estado original.

El angosto sendero Yacaratiá –donde apenas pasa el jeep rasguñado por algunas ramas– fue abierto en 1921 por quien era el propietario de las tierras que abarcan el actual Parque Nacional, un terrateniente de origen vasco que se dedicaba a la explotación de madera. Por fortuna estas tierras fueron compradas por el Estado nacional en 1928 cuando todavía quedaba mucho por depredar.

El jeep avanza sin apuro por una selva en galería que se cierra como un techo por encima del camino. Pero el traqueteo se hace sentir y las patinadas sobre los charcos rojizos sacan de vez en cuando al vehículo del sendero. Lo primero que el guía hace notar es la diferencia entre los sectores donde la selva es muy compacta y aquellos en donde hay claros evidentes porque el propietario hizo una tala selectiva de cedros, lapachos y petiribíes, los árboles de mayor porte y valor maderable. En estos claros sin árboles se da un fenómeno muy singular, que es la proliferación de cañaverales de bambú de muy bajo porte, una especie que se reproduce con mucha rapidez invadiendo espacios tentadores que ofrecen una gran cantidad de luz. El problema de esta intervención humana es grave, ya que produce un corte en la continuidad de la selva, que se acentúa porque los bambúes crecen encima de los renovales de árboles de otras especies, ahogándolos hasta la muerte o limitando su crecimiento. Para que un sector de la selva talada recupere su variedad de especies autóctonas se necesitan más de 200 años.

Más adelante el guía detiene la marcha para observar con atención un árbol ibirá pitá, uno de los grandes colosos de la selva que monopolizan por su altura el acceso a la luz. El ejemplar que tenemos enfrente mide 25 metros de alto y su tronco tiene un diámetro de un metro y medio. Pero aprovechándose de su privilegiada altura, numerosas especies se instalan a vivir entre las ramas de este anciano de 200 años, conformando verdaderos jardines colgantes. El actor principal de este espectáculo visual en lo alto es el güembé, cuyas semillas son puestas en la copa de los árboles por el viento, las aves y ciertos mamíferos. Allí crecen sin parasitar al árbol, usándolo simplemente como soporte. Pero como necesitan alimentarse, sus raíces empiezan a bajar como cables que envuelven el tronco del árbol hasta llegar a la tierra.

La excursión por la selva dura entre dos horas y media, de acuerdo con los gustos y el interés del viajero. En varias oportunidades el jeep se detiene para que el turista pueda caminar sin apuro por algunos senderos muy estrechos. La idea es que cada cual pueda tomar con tiempo las fotos que desee y explore los aspectos que más le llamen la atención, algo que es imposible en el resto del parque. En un sendero el guía reconoce las huellas de unos tapires que se acercan con frecuencia a remojarse en un bañado. Pero además su oído atento le permite percibir el canto de un pájaro frutero overo, y con vista de lince lo descubre en la copa de un ficus.

De nuevo sobre el jeep avanzamos en nuestro trayecto de 20 kilómetros por las profundidades de la selva, cuando de pronto nos invade la sensación de haber cambiado de dimensión. Nadie sabe explicarse bien por qué, pero es evidente que estamos en una selva distinta de la de hace un rato. Por suerte está el guía para aclararlo: en este sector el hombre casi no intervino para extraer madera y todo se mantiene en el estado de equilibrio ideal, alcanzado a lo largo de miles de pacientes años. Vemos por lo tanto renovales de árboles jóvenes y también árboles gigantes que en su conjunto conforman una densidad difícil de penetrar. No proliferan en cambio los invasores bambúes, que están presentes sólo en su justa medida. A pocos pasos de los caminantes pasa corriendo un agutí, un roedor de gran porte que habita el estrato inferior de la selva. Más adelante el guía detecta las huellas fantasmales de un puma marcadas en el barro. Cuando nos detenemos un instante para guardar silencio, los sonidos producen la sensación de que nos rodea una fauna rampante muy cercana pero invisible, al acecho de los intrusos.







Los manchones de nieve aparecen en el punto más alto del viaje a la puna catamarqueña.



CAMINO DEL MONTE ZEBALLOS En el extremo noroeste de Santa Cruz, el pueblo de Los Antiguos es el punto de partida para avanzar por el Camino del Monte Zeballos, un fragmento de la Ruta 41, una de las más espectaculares de toda la Patagonia. Es el camino más alto de la provincia, partiendo a los 200 metros sobre el nivel del mar –con los caracoleos del río Jeinimani al fondo de un valle– hasta llegar a los 1500 en el punto más alto. Al comienzo se atraviesa la pura estepa con su escasa vegetación, y cincuenta kilómetros más adelante aparece un bosque de 900 hectáreas con muchos ñires y algunas lengas. El lugar es ideal para hacer un picnic agreste junto a un manantial en medio del bosque.

La ruta asciende de a poco y la vegetación se hace más profusa por la mayor humedad. Pero al llegar a El Portezuelo –el punto más alto, a 1500 metros– la vegetación desaparece otra vez por la falta de oxígeno. Así como al principio se atravesaba un desierto de estepa, ahora predomina un desierto de alta montaña. Y es también el lugar más asombroso del trayecto, donde están unas extrañísimas formaciones naturales llamadas diques basálticos, que son como dos murallas paralelas que suben hasta la cima de la montaña. A simple vista resulta difícil creer que su origen no sea humano. Están fragmentadas por la erosión y se asemejan a aquella otra famosa muralla, la china. Por eso inducen a detener el auto y subir a pie por las áridas laderas, para dilucidar cómo surgió esa muralla en un lugar tan insólito. A los 15 minutos de caminata ya se divisan sus ladrillos negros de basalto, que parecen encajados con la exactitud de una pared edificada por el hombre.

Hace 65 millones de años, cuando surgía la cordillera y la Patagonia era un infierno de volcanes en erupción, se formaron estos “diques basálticos”. Su emplazamiento actual es el de una grieta que ya no existe, por la cual brotaba lava a borbotones. En cierto momento la lava dejó de salir y la que se endureció sobre las dos paredes de la grieta se resquebrajó tomando la forma de una pared de ladrillos. En los miles de años siguientes la erosión fue horadando las laderas para dejar al descubierto aquellas dos resistentes paredes de basalto.

A partir de El Portezuelo comienza el descenso a la cuenca vecina, y a la vera del camino aparecen lagunas color turquesa habitadas por patos y cisnes de cuello negro. Gran parte del Camino del Monte Zeballos atraviesa lo que fue el interior del cráter de un volcán gigante, del que desapareció toda una mitad. Uno de los imponentes picos de ese cráter es el Monte Zeballos, cuyos 2748 metros se divisan desde gran parte del camino.



En La Rioja, el camino a la Mina La mejicana entre cerros pelados con sus minerales al desnudo.



CHILECITO RIOJANO En el centro-norte de la provincia de La Rioja, desde la localidad de Chilecito, se visitan en 4x4 los restos de un cablecarril abandonado en 1920 que ascendía a más de 4000 metros de altura en la montaña transportando oro y plata extraídos de la mina La Mejicana. Si uno no tiene el vehículo adecuado puede contratar la excursión en las ciudades de Chilecito o Famatina, para subir la montaña hasta la base de operaciones abandonada de La Mejicana. En el trayecto se avanza por unas sinuosas serranías y al llegar a la Cuesta Blanca se despliega frente a la camioneta un colorido panorama de montañas que dejan ver sus minerales al desnudo por la nula vegetación que hay en la altura.

La aventura continúa con el vehículo subiendo hasta más de 4000 metros en La Cueva de Pérez para llegar a la fantasmal Estación 9 del cablecarril, llena de transportes de carga abandonados, rieles destruidos, carteles desperdigados por el suelo, las ruinas de las casillas de los trabajadores y un gran socavón con los despojos del sistema de andamiaje. Y finalmente el paseo se interna en la Quebrada del Caballo Muerto para detener la camioneta en el filo más alto de la montaña.


En la vacía inmensidad del paisaje rumbo a la puna de Catamarca.



VOLCANES MENDOCINOS Al recorrer las extensas planicies rodeadas de volcanes de La Payunia, en el departamento mendocino de Malargüe, pareciera que se avanza entre los restos de aquella gran bola de magma burbujeante que fue la tierra alguna vez. Ya no hay más humo ni lavas ardientes, pero reinan el silencio y la reseca desolación de un gran cementerio geológico, donde sólo quedan las renegridas marcas de un cataclismo universal. Entre volcán y volcán, ásperas lenguas negras de lava endurecida dividen al medio la inmensidad de los valles del sur mendocino.

A medida que la camioneta 4x4 se interna por La Payunia, desfilan tras la ventanilla los majestuosos volcanes de perfecta forma cónica, cuyas entrañas estallaron durante un “apocalipsis” de fuego hace muchísimo tiempo. Los hay desde los 200 hasta los 3000 metros de altura. Y prácticamente la totalidad del terreno está cubierta por restos volcánicos. Al pie del volcán Santa María –en el Campo de Bombas– hay una extensa planicie cubierta por millones de piedritas negras de unos tres centímetros que se acumulan formando un extraño arenal negro de gruesos granos. Su origen es la lava del volcán, que se fue degradando hasta partirse y desmigajarse por todo el suelo. Al caminar por el terreno se descubren desperdigadas por el suelo numerosas piedras redondeadas del tamaño de las antiguas balas de cañón, que adquirieron su forma cuando la furia del volcán las despidió por los aires al rojo vivo.

Con una densidad de 10,6 volcanes por cada 100 kilómetros cuadrados, La Payunia aspira al cetro de ser el campo geográfico más prolífico en volcanes de todo el mundo. Y según los estudios científicos, probablemente lo sea. Al valor geológico de La Payunia se le suma una importancia ecológica de primer orden. El aislamiento geográfico y la falta de agua han mantenido a La Payunia prácticamente deshabitada, salvo por la presencia de algunos puesteros aislados, uno de los cuales ofrece un excelente alojamiento. Este ambiente es entonces un área segura para diversas especies animales que la eligieron como refugio. La más común y numerosa es el guanaco. Por eso, no es difícil ver a algunos de los 11.000 ejemplares que viven en La Payunia correteando a la par de la camioneta a lo largo de todo el viaje
Por Julián Varsavsky para Página 12, octubre de 2010

martes, 2 de noviembre de 2010

A pescar se ha dicho...!



Ya es oficial. La temporada de pesca en la Patagonia argentina arrancó el 1° de noviembre y continuará hasta el 1° de mayo de 2011.

La pesca con mosca (también llamada fly fishing) es la técnica que más disfruta el pescador de la zona, mientras que entre las especies más buscadas se encuentran las truchas arco iris, marrón y de arroyo, el pejerrey patagónico, la perca y el salmón encerrado.

En Villa La Angostura, como ya es tradición en el día de inauguración de la temporada de pesca, el Correntoso Lake & River Hotel recibirá a los pescadores en su restaurante del puerto, invitándolos con medialunas por la mañana, y empanadas y sándwiches al mediodía.
Fuente: La Nación

lunes, 1 de noviembre de 2010

Atención cierre de Aeroparque por mejoras...

Empieza un mes difícil para viajar en avión ... con Aeroparque cerrado no saldrán de Capital los vuelos de cabotaje... Estar atentos y con paciencia.




AEROPARQUE CERRADO

Sin operaciones. El aeroparque metropolitano estará cerrado desde las 23 del miércoles 3 hasta las 20 del 1º de diciembre.
. Traslado. Los vuelos de Aerolíneas Argentinas, Austral, TAM y LAN operarán desde el aeropuerto de Ezeiza.
. Otros aeropuertos. Las aerolíneas Sol, Pluna, Buquebus, Andes y Aerochaco usarán el aeropuerto de El Palomar.

Estar tres horas antes en Ezeiza o trasladarse a dos terminales aéreas alejadas del centro porteño y contar con un presupuesto extra para pagar viajes y consumos, entre otros gastos, serán necesarios a partir del miércoles próximo, durante casi un mes, para los 33.000 pasajeros diarios que utilizan el aeroparque metropolitano.

La terminal aérea porteña será cerrada para reconstruir la pista principal a las 23 del 3 del mes próximo, y el grueso de los 312 vuelos diarios promedio que operan allí serán trasladados a Ezeiza, y también a las aeroestaciones de El Palomar y de San Fernando.

En Ezeiza operarán los de Aerolíneas Argentinas, Austral, TAM y LAN, tanto los de cabotaje como los regionales que, desde el año pasado, utilizan el Aeroparque.

Las líneas Andes, Sol, Buquebus, Pluna y Aerochaco saldrán y llegarán a El Palomar, mientras que los 62 vuelos privados diarios que usan el Aeroparque serán derivados a San Fernando, según informó la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

"Teníamos que cerrar el Aeroparque por una obra estructural, que apunta a dotarlo, en primer lugar, de mayor seguridad. Tenemos dos temporadas bajas en el año y elegimos, por razones climáticas, hacerlo durante estos 28 días. Aeropuertos Argentina 2000 habilitará una terminal nueva que absorberá el mayor flujo de pasajeros, que es el que utilizan Aerolíneas y Austral", explicó a LA NACION el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi.

"Cabe destacar que [por ser temporada baja] habrá una disminución de entre 15 por ciento y 20 por ciento de los vuelos que operan en el Aeroparque", agregó el funcionario.

La nueva obra en Ezeiza es la terminal C, que sumará 7500 m2, contará con una sala de preembarque, 20 posiciones de check-in y dos cintas para retirar el equipaje. Cuenta, además, con cuatro puertas de embarque. También se agregarán lugares de estacionamiento, una necesidad que tiene la aeroestación internacional desde hace tiempo, a tal punto que en las horas pico es frecuente verla colapsada.

La terminal nueva en Ezeiza contará con 280 posiciones [cocheras] para pasajeros y 840 para empleados, que dejarán libres los lugares que ocupan hoy en los garajes de uso público.

La obra, de unos 300 millones de pesos, quedará incorporada luego al flujo de pasajeros de vuelos internacionales. Y, para mayo próximo, está prevista la inauguración total de la terminal C, que contará para entonces con dos pisos más.

El titular de la Dirección de Comunicaciones de Aeropuertos Argentina 2000, Julio Scaramella, sugirió: "Los pasajeros deben seguir al pie de la letra las instrucciones de las líneas aéreas, que les van a decir con cuánta anticipación deben ir a tomar el vuelo. Les recomendarán, seguramente, que lleguen a Ezeiza acompañados por la menor cantidad de personas posible para evitar cualquier tipo de congestión en el área de estacionamiento o en los sectores comunes de las terminales. Hay que seguir lo que dicen porque tienen todo un cronograma preestablecido para que todo salga bien".

El gerente de Aeropuertos de Aerolíneas Argentinas, Ricardo Lehmacher, dijo: "Recomendamos que los pasajeros calculen estar tres horas antes en Ezeiza. Lo más importante en este mes es que los aviones salgan en horario, ya que hay que ser muy riguroso con los horarios de los vuelos internacionales. Es por eso que cerraremos los check- in con mayor anticipación". Sin embargo, estos plazos pueden transformarse. Si la salida hacia Ezeiza debe hacerse en hora pico desde la Capital, puede haber demoras mayores. Por caso, LA NACION viajó desde Retiro hasta Ezeiza, a las 17 de anteayer, y demoró en llegar una hora y veinte minutos.

Para quienes deben viajar a destinos como Rosario, Mar del Plata o Santa Fe, por ejemplo, en los que el tiempo de vuelo no es de más de una hora, hacerlo desde Ezeiza podría resultar inconveniente, ya que se tardaría más en ir en avión que por tierra.

"Todo dependerá de lo que elijan los pasajeros. Nosotros trataremos de alentar el uso de transporte de buses. Por ejemplo, una de las empresas que cuenta con combis ya nos aseguró que dispondrá de una unidad cada 15 minutos para salir desde el centro. El cuello de botella puede producirse en la autopista en hora pico. Por eso, sumamos más cabinas en la entrada al aeropuerto", indicó Schiavi.

Pero no sólo será el tiempo lo que cambiará los planes de los viajeros. Por ejemplo, un pasaje en ómnibus a Mar del Plata cuesta 132 pesos y el viaje demora unas cinco horas y media. En avión, por ejemplo, un pasaje para el próximo viernes en Aerolíneas Argentinas cuesta 419 pesos y el tiempo de vuelo estimado es de 55 minutos, a lo que hay que sumar las tres horas de anticipación para estar en Ezeiza y el tiempo de viaje hasta allí. Además, si se va en remise hay que agregar un costo de 172 pesos; $ 118 si el medio que se elige es el taxi y $ 45 si se opta por una combi o servicio de buses.

Situaciones similares podrían vivir quienes tienen como destino Rosario o Montevideo. "Nosotros creemos que los pasajeros que elijan esos destinos optarán por otro medio de transporte para hacer el viaje", confió el secretario de Transporte.

Viajar en avión a Montevideo demanda una hora y veinte minutos, y el pasaje tiene un costo de unos 510 pesos. Pero a eso deberá sumársele unos $ 120 pesos del costo del taxi más el peaje, desde el centro porteño hasta El Palomar, más las horas de anticipación con las que hay que presentarse en el aeropuerto. Si la opción es tomar un ferry, un pasaje para el próximo viernes cuesta $ 461 y el viaje demora unas tres horas.

Para la logística también deberán considerarse los posibles cambios de horarios de las aerolíneas, que las autoridades prometen tener aceitados ya desde la primera semana.

PROTAGONISTAS
SILVIA FRIOTE
Pasajera
"Si es para mejorar [el aeroparque metropolitano] estoy conforme con el cierre. Hay que tener un poco más de paciencia para ir a Ezeiza. Estoy de acuerdo si es para el bien de todos."

MARCELO BRACAMONTE
Abrepuertas en los taxis
"Trabajo en el aeropuerto abriendo las puertas de los taxis y acomodando el equipaje. Esta situación nos perjudica porque nosotros dependemos de las propinas, que son nuestro sueldo."

LUISA
Empleada en un puesto de diarios
"Nosotros tenemos vacaciones obligadas este mes. Estas obras en el aeropuerto nos van a ayudar. Cuando estén terminadas vamos a tener un lugar de trabajo más grande."

JORGE BEVIVINO
Pasajero
"Es importante que se hagan mejoras en el Aeroparque. Son demoras hoy, pero para un mejor servicio a futuro. Habrá que bancársela un poco. Sé que hay gente a la que la va a perjudicar."

Por Laura Rocha para La Nacion, octubre de 2010.

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