viernes, 5 de marzo de 2010

En Buenos Aires, un viaje a la tradición gauchesca..

San Antonio de Areco atrae con sus museos, artesanos y estancias. Las novedades y el calendario de actividades de marzo.





A dos meses de la inundación parcial que sufrió San Antonio de Areco, no sólo todos los prestadores y sitios turísticos funcionan a pleno, sino que el tradicional pueblo gaucho de la provincia de Buenos Aires presenta varias novedades. "La subida del agua fue a fines de diciembre, y una semana después ya todo había reabierto y funcionaba con normalidad", explica Guillermo González Guereño, guía de la Asociación de Turismo de San Antonio de Areco. Lo único que por ahora permanece cerrado es el museo Ricardo Güiraldes, que está siendo restaurado y reabrirá próximamente, con miras a los festejos por el Bicentenario.

Así las cosas, la ciudad, visitada por unos 12 mil extranjeros en 2009, goza de muy buena salud e invita a disfrutar de sitios históricos, artistas y artesanos, fiestas gauchas, museos y estancias.

Entre las novedades destacan descuentos y promociones varias en restaurantes, hoteles y talleres de artesanos (busque la oblea colorada "Areco Invita"). Además, la reapertura reciente del histórico Bar Mitre, donde funcionó el hotel Progreso, al que solía ir el ex presidente Julio A. Roca. Ubicado en una esquina de la plaza principal, es una construcción de más de 100 años que fue totalmente restaurada y luce sus techos originales, los pisos de madera y las típicas mesas redondas.

Otra reapertura reciente es la del Bar Tokio, otra esquina emblemática que supo ser, en las décadas del 30 y 40, "la" confitería del pueblo, donde se celebraban cumpleaños y casamientos. Hoy luce como recién inaugurada, con los antiguos hornos de barro en su sótano. También hay una galería con locales de artesanías y muebles rústicos.



Celebraciones criollas

A sus encantos, en marzo Areco suma una gran cantidad de eventos y espectáculos. El sábado 13 y el domingo 14, la cita es una nueva edición de un encuentro único en el país: la atada de carruajes históricos, en el Parque Criollo. Allí se reúnen látigos -como se llama a quienes conducen carruajes- de distintos puntos de la Argentina, quienes compiten en destrezas, vestidos con atuendos tradicionales.

El sábado a la noche la fiesta toma la forma de una gran peña en La Matera -con bailes y números en vivo-, y al día siguiente los carruajes desfilan por las calles del casco histórico. El fin de semana siguiente (20 y 21) serán las Fiestas Patronales de Villa Lía, una fiesta "como las de antes", con bailes, pastelitos caseros, tortas fritas, mate cocido y un asado en la plaza principal del pueblo, a sólo 21 km del centro de Areco.

Además, los jueves habrá tangos y milongas en La esquina de Merti, antigua pulpería deliciosamente restaurada, donde funciona un bar y restaurante. Y los sábados, clases gratis para aprender a bailar el gato, en la Dirección de Turismo.



Pasear y comer

Una ventaja de Areco es que sus atractivos pueden muy bien visitarse a pie o en bicicleta. Por ejemplo, el Puente Viejo sobre el río Areco, construido en 1857 y nombrado en el libro Don Segundo Sombra, a 300 m del centro. También la plaza principal, rodeada de calles adoquinadas en las que se suceden artesanos, anticuarios, pintores, plateros. Otros imperdibles son el museo y taller de platería Draghi, el Museo Las Lilas, con más de 50 pinturas originales de Molina Campos, y el museo atelier del pintor de temas gauchescos Osvaldo Gasparini, cuyo padre convivió con don Segundo Ramírez, en quien se inspiró Güiraldes para su novela Don Segundo Sombra.

Otras buenas opciones son un paseo en canoa o kayak por el río tranquilo, una vuelta en un carruaje brek por las calles del pueblo o un día de campo en alguna de las estancias de la zona, como Bamba Chica o La Cinacina. Y no se vaya sin pegarse una vuelta por El boliche de Bessonart, al que iba a tomar sus tragos don Segundo Ramírez y en el que aún hoy, en ciertos horarios, se encuentran los paisanos. Lleva más de cien años en manos de la misma familia, atendido por nietos y bisnietos de los propietarios originales.

A la hora de comer, la propuesta es bien amplia; desde asados, carnes y pastas hasta la propuesta más gourmet de Hoyo 19, en el country. Hay de todo, desde una milanesa con guarnición por $ 16 a una ensalada de salmón por $ 22, un wok de pollo a $ 18, y de lomo a $ 20. También se sirven desayunos y tés por las tardes.

A sólo 111 km de Buenos Aires, una escapada a la paz y las tradiciones del campo.

Fuente: Diario Clarín, marzo 2010

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