miércoles, 11 de noviembre de 2009

En la Patagonia a pura pesca...

Desde el río Grande en Tierra del Fuego hasta el río Aluminé en Neuquén, pasando por Santa Cruz, Chubut y Río Negro, un informe sobre las mejores aguas para capturar a las estrellas de la pesca patagónica: las truchas arco iris, marrón y del arroyo.



Hace poco más de un siglo, el perito Francisco Moreno sugirió “sembrar” de truchas la Patagonia para poblar sus ríos y lagos. Esos salmónidos –que se traían en barco desde el Hemisferio Norte y luego en carreta desde Buenos Aires–, se adaptaron muy bien a los ecosistemas de la región. Hoy en día la trucha es el pez más buscado por los pescadores deportivos de todo el mundo, y la Patagonia argentina es una de las “mecas” de la pesca con mosca o fly-fishing. El cuidado de esa especie es muy estricto en nuestro país, y por eso se prohíbe la pesca en época de reproducción. Pero la veda acaba de terminar y desde el pasado 1º de noviembre se inauguró la temporada patagónica, que se extiende hasta comienzos de abril en algunos lugares y mayo en otros. A continuación, un informe provincia por provincia con los mejores pesqueros de la Patagonia.

EN NEUQUEN El pueblo de Aluminé está en el centro-oeste de Neuquén, rodeado por un entramado de ríos y lagos considerado uno de los mejores del país para la pesca de truchas con mosca. Es todavía un típico poblado patagónico de la cordillera, con muchas calles de tierra y una tranquilidad pueblerina que ya no se encuentra en otros destinos de la región. Por eso es ideal para el pescador “mosquero”, que se caracteriza por buscar ambientes desolados con pequeños ríos y arroyos.

En el río Aluminé también se hace pesca embarcada con balsas inflables sin motor, como las de rafting. Esto permite un desplazamiento más cómodo y relajado, y si bien la cantidad de piezas que suelen picar es la misma que lo hace desde tierra, como contrapartida pueden surgir ejemplares de mayor tamaño.

Durante un buen día pueden pescarse hasta medio centenar de ejemplares en Aluminé (todos se deben devolver al agua sin excepción). Y en un mal día saldrán unos quince. El porte máximo de una trucha en la zona es de cinco kilogramos pero el promedio es de un kilo.





TRUCHAS DEL FIN DEL MUNDO En la provincia de Tierra del Fuego, el principal enclave pesquero está en las proximidades de la ciudad de Río Grande, a 220 kilómetros de Ushuaia. En los ríos Grande, Menéndez e Irigoyen, los pescadores podrán capturar truchas que superen los 15 kilos (el record actual es de 16,2 kilos). En el lago Fagnano, ubicado a 90 kilómetros de Ushuaia, donde se pesca desde la costa y embarcado, está el segundo destino en importancia de pesca de la provincia.

En general los viajeros extranjeros se dirigen a los lodges de pesca con tarifas dolarizadas que proliferan a la vera del río Grande. En cambio, los argentinos suelen realizar las excursiones en el día desde la ciudad de Ushuaia que ofrecen agencias especializadas. La más económica es al lago Escondido, a 62 km de la ciudad y cuesta U$S 180. Es ideal para quienes sean simples aficionados o inexpertos en la pesca, ya que permite pasear un rato, navegar y además pescar con el sistema tradicional del spinning. Aunque también se puede practicar la pesca con mosca. Aquí solo pican truchas de entre dos y cinco kilos.

La excursión preferida por lo expertos pescadores con mosca es al río Ewan, ubicado a 125 kilómetros al norte de Ushuaia, en medio de una geografía llana con bosques de lengas. Se llega cruzando la cordillera y la complejidad del camino requiere de una poderosa camioneta Defender que atraviesa sectores anegados. La pesca con mosca se realiza desde la vera del río. El uniforme para la ocasión es un Wader, una especie de enterito impermeable que permite entrar en las frías aguas sin mojarse y cruzar el río caminando de lado a lado. El premio mayor que puede prodigar este río es una trucha de 12 kilogramos, un porte muy por encima de la media de esta especie.

El tamaño y cantidad de truchas en el río Ewan es tal que se las pueda ver a simple vista e incluso apuntarles en el lanzamiento, aunque se debe actuar con sigilo ya que ellas también ven y escapan. El Ewan es un río donde pueden salir algunas truchas muy grandes –de 7 kilos– y también muchas pequeñas de 500 gramos.







DESDE EL CALAFATE Quienes viajen a El Calafate para conocer los glaciares tienen una buena razón para extender su estadía en la zona si son amantes de la pesca. La excursión de este tipo que más se realiza desde la ciudad es al lago Roca, ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares. El paisaje que rodea la zona no es estepario sino boscoso, con numerosos ñires y árboles de lenga. El lago tiene varias bahías que se van recorriendo a pie o en 4x4 en busca de los mejores piques de truchas arco iris, percas y truchas del lago. Para las dos primeras especies, el porte oscila entre un kilo y kilo y medio, mientras que la mejor pieza que ha salido hasta ahora de trucha del lago llegó a pesar ocho kilogramos. Un buen día de pesca en el lago Roca puede deparar alrededor de cuatro o cinco ejemplares por pescador. Las técnicas que se utilizan aquí son la pesca con mosca y el spinning (lanzamiento de señuelos con una caña tradicional).

La desembocadura del río Santa Cruz es famosa por ser uno de los pocos lugares en el mundo donde se puede pescar la trucha steelhead o cabeza de acero, que vive en el mar para regresar todos los años al río, que es su lugar de nacimiento, justamente para desovar. Esta es en verdad una trucha arco iris anadroma, que alcanza portes mucho más grandes porque está mejor alimentada gracias al mar. La desembocadura de este río en el Atlántico está cerca de la localidad de Comandante Luis Piedrabuena. En esta zona se puede pescar desde diciembre a abril y lo singular es que el Santa Cruz es el mejor río de Sudamérica para pescar una steelhead, las cuales llegan a pesar hasta 9 kilos. Además los lugares de pesca están cerca de la ciudad y son de fácil acceso. Las técnicas de pesca son con mosca y spinning.







TRUCHAS DEL RIO LIMAY El río Limay nace en el lago Nahuel Huapi y su nombre significa “transparente” en lengua mapuche. Está dividido en los segmentos Superior, Medio e Inferior, y en este caso nos centraremos en la pesca de truchas en el Limay Medio, el tramo que va desde la represa de Pichi Picún Leufú hasta el embalse de El Chocón, provincia de Neuquén.

La pesca se realiza en un campo privado que tiene 30 km de río de difícil acceso, lo cual garantiza una cierta privacidad. Está a 270 km de San Martín de los Andes y a 170 km de Bariloche por ruta de asfalto. Y el alojamiento es en el casco de una antigua casa de campo con habitaciones confortables.

En medio de un paisaje árido, el río fluye con poca vegetación en sus riberas pero con un cauce con pozones profundos donde se forman lagunas y canales. La amplitud de este tramo del río varía entre los 150 y 350 metros de ancho. De lunes a viernes la represa del río Limay abre sus compuertas y el caudal es más fuerte, permitiendo pescar desde una embarcación y también ingresando a pie en las lagunas. Los fines de semana, en cambio, la represa cierra sus compuertas y el río se torna menos caudaloso, lo cual favorece un mejor vadeo.

Una de las condiciones más importantes de este lugar es la gran cantidad de truchas arco iris y marrón que se pescan diariamente y que deparan casi siempre una buena jornada de pesca. Aunque los portes varían entre los 700 gramos y los 4 kg, se han obtenido ejemplares de hasta 10 kg. En el Limay Medio también abundan percas, pejerreyes patagónicos de gran tamaño (de hasta un kilo) y puyenes.



PESCA EN RIO PICO El pueblo de Río Pico, en el sur de la provincia de Chubut, permanece casi desierto la mayor parte del día. Sólo de vez en cuando aparece un paisano a caballo por las calles de tierra en las que el viento levanta remolinos de arena. Además de la belleza de sus paisajes montañosos, el pueblo atrae en particular a los pescadores con mosca, que encuentran en lugares como Río Pico sus paraísos de quietud absoluta con muy poca gente a la vista.

“Lo primero que hace el guía de un grupo de pesca con mosca en esta zona es meterse al agua y levantar las piedras para ver las ninfas que hay debajo y su color según el mes del año, ya que cambian todo el tiempo; así se determina la forma y el color de la mosca que está comiendo la trucha en ese momento.” Así lo explica Luis Brunt, un guía nacido en Gaiman que conoce los secretos del pique. “En noviembre se pesca mejor al mediodía, cuando hace calor, momento en que los insectos salen a buscar alimento... y también las truchas. En cambio, en enero y febrero no vale la pena intentar pescar al mediodía porque en esas horas las truchas se sumergen en las profundidades para escaparle al calor.”





Desde el lago Vintter al llamado Lago 2 –un área de 60 kilómetros cuadrados–, los pescadores disponen de más de 20 lagos, ríos y lagunas donde probar suerte. Una de las singularidades de la zona es que sus pesqueros son lugares tranquilos –lo cual implica mayor abundancia de truchas–, ya que para llegar a ellos se necesita un vehículo doble tracción. Respecto a los portes, si se compara con la provincia de Santa Cruz, el promedio de las truchas en Río Pico es menor y va de 4 a 4,5 kilos. Pero los portes son mayores si se los compara con las piezas que se pueden capturar en Bariloche, Esquel y San Martín de los Andes. Además, en Río Pico hay gran cantidad de truchas –15 ejemplares por día es un número promedio–, y en un buen día de pesca pueden llegar a capturarse hasta 25 por pescador.

La mayoría de los lagos que rodean a Río Pico no tienen nombre sino número, del 1 al 5. El 3 y el 1 –junto con el Vintter–, son considerados los mejores, porque allí casi todo pescador tiene garantizada una pesca de varias truchas por jornada, con portes entre 3 y 4 kilos.

Aunque en Río Pico reina la pesca con mosca –fly fishing–, en algunos lugares se impone el tradicional sistema de la caña de spinning. Se utiliza mucho la pesca embarcada y la devolución de las piezas vivas al agua debe ser total. Las especies que más abundan son las truchas arco iris y marrón, aunque también se pesca la variante fontinalis o trucha del arroyo. Además pueden picar algunos salmones.

Este deporte, que bien podría llamarse “el arte de engañar a la trucha”, tiene un sinnúmero de secretos. Los guías –igual que los magos y los artesanos que no revelan sus técnicas– apenas declaran en público sus trucos más obvios. “Las truchas no están nunca en la correntada, sino siempre detrás de algo, esperando que llegue el bocado”, dice Luis Brunt. “En el mes de febrero se acercan bastante a la costa porque hay muchas gatas peludas, y por eso como mosca se usa una ninfa de mariposa. En los días calurosos de enero hay muchos saltamontes, así que les tiramos un señuelo con forma de saltamonte. Y una trucha marrón es capaz de comerse hasta un ratoncito. Pero ese es nuestro límite; hasta hora nadie inventó una mosca con forma de ratón.”

Por Julián Varsavsky, Pagina 12, domingo 8 de noviembre de 2009.

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